Nº 1806 lunes 23 de Diciembre de 2019


EMPRESAS


 

El frenazo económico y la inestabilidad en la región provoca que el Ibex eche cuentas, haga caja y se repliegue

El idilio empresarial España-Latinoamérica,
en horas bajas


por Nuria Díaz

Las incertidumbres políticas, los problemas en Chile, Bolvia o Ecuador y la desaceleración económica ratificada ya por el FMI han provocado que el idilio que desde los años ‘90 existe entre las empresas españolas y Latinoamérica ande en sus horas más bajas. Lo cierto es que en el Ibex muchas empresas, como los bancos, llevan tiempo ya echando cuentas en la región y replegándose, en la mayor parte de los casos a México y Brasil, los dos mercados de mayor tamaño. Unas más y otras menos, pero aunque se quedan, todas reconocen haber modificado a la baja sus planes de inversión en la región.

Las incertidumbres geopolíticas, sobre todo la guerra comercial EEUU-China, se están cebando especialmente con Latinoamérica que, además, tiene sus propios problemas: hiperinflación en Argentina, inestabilidad política en Chile, Bolivia y Ecuador, y la crisis en Venezuela...El contexto es preocupante. Tanto, que el FMI ha bajado su previsión  al 0,2% para este año y al 1,8% en 2020, muy por debajo de la media mundial, que será del 3,4%.

Las empresas españolas, que pese a que han ido reduciendo el ritmo inversor aún recogen en terminos generales un 25% de su facturación en la región, admiten cierta inquietud. “Nadie va a irse de allí, pero ahora mismo, el idilio empresarial  España-Latinoamérica está de capa cida”, reconoce una fuente del sector. 
Una relación llena de altibajos

La investigadora para América Latina de Cidob, Anna Ayuso, cree que el interés de las empresas Españolas por América Latina tiene sus altos y bajos según la coyuntura económica y política, pero es una constante porque, “al igual que Europa, es un mercado natural en el que ya hay muchas puertas de entrada y se ha hecho un gran inversión durante décadas”. “Ahora no es un buen momento porque en general la región tiene un lento crecimiento y las expectativas de ganancias son bajas. Además la inestabilidad política de varios países ha hecho ralentizar las inversiones. Sobre todo las medianas empresas. Las grandes multinacionales siguen dando beneficios, pero menos”

Alfredo Arahuetes, profesor de Economía Internacional de Icade, cree que lo que vamos a ver es “una adaptación al ritmo de crecimiento de estas economías”. “Su evidente desaceleración va a provocar que las empresas españolas, como el resto de las que están en la región sean más prudentes y vamos a ver como algunas frenan planes de inversión, expansión o compras, que pudieran tener en mente”. “Pero no se van a ir”, remarca. “Lo que si se va a ver es como algunas, como Telefónica ha hecho ya, buscan fórmulas más flexibles de inversión. En  su caso, por ejemplo, con la compartición de redes”, explica Arahuetes.

México y Brasil aguantan

Ayuso (Cidob) también apunta otro fenómeno que está produciéndose: un proceso de concentración en los países mayores como Brasil y México que, a pesar de que la coyuntura económica  no es buena , siguen siendo los más atractivos por el gran potencial que tienen dado el tamaño del mercado.

Telefónica por ejemplo, presentaba hace unos días su nuevo plan estratégico en el que, entre otras cosas, apostaba por “priorizar” los mercados donde es más relevante y crecer en un modelo “sostenible a largo plazo”. Así lo señalaba su presidente, José María Álvarez-Pallete, que desvelaba cuáles iban a ser sus cuatro mercados clave: España, Alemania,  Reino Unido y, en el continente americano, solo Brasil.

En 2012 la compañía facturaba más de 31.000 millones de euros en la región, pero desde entonces ha perdido un tercio de los ingresos por diversas razones que van desde la inflación a la inestabilidad política y económica del continente. “La historia de nuestra compañía no se entiende sin la apuesta desde hace 30 años por Latinoamérica, que ha hecho de Telefónica una compañía mejor. Siempre hemos mostrado un fuerte compromiso por la región, incluso en sus momentos más difíciles”, recordaba Álvarez-Pallete. Sin embargo, su decisión pasa por una “revisión estratégica” para “modular” la exposición de la compañía a la región.

La compañía ya vendió hace meses todo su negocio en Centroamérica. El pasado mes de febrero culminaba la venta de las filiales de Costa Rica, Panamá y Nicaragua al operador de telecomunicaciones Millicom por un total de 1.650 millones de dólares (más de 1.455 millones de euros). Esta operación a tres bandas venía a sumarse a la venta de Guatemala y el Salvador en enero, por importe de 570 millones de euros a América Móvil, propiedad del magnate mexicano Carlos Slim. Ahora, los analistas esperan que algunas de las participaciones que se concentraran en la nueva filial para Latinaomérica que engloba las unidades de negocio del Grupo Telefónica en Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú, Uruguay y Venezuela.

Cuándo le vieron las orejas al lobo

Algo similar le ocurre a Iberdrola que en estos momentos también ha reducido su presencia a México y Brasil. A través de Neoenergia, Iberdrola es una de las dos mayores eléctricas de Brasil por número de clientes, con 13,9 millones de puntos de suministro y 34 millones de clientes. Presente hasta ahora en 18 estados, se dedica a la generación, transporte, distribución y comercialización de electricidad en un área de 840.000 kilómetros cuadrados.
De otro lado, ha anunciado una inversión de 5.000 millones de dólares en México para la construcción de centrales de gas y energías renovables durante el mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador, que comenzó en diciembre de 2018 y finalizará en 2024. La compaña que preside Ignacio Galán ya se había  venido replegando. En 2010 vendió su participación en cuatro eléctricas de Guatemala.

El Santander, como Telefónica e Iberdrola, también mantiene su presencia mayoritaria sobre todo en Brasil, filial que obtuvo un beneficio antes de impuestos de algo más 5.500 millones de euros. Sin embargo, en el resto de países de la región hace tiempo que ha ido deshaciendo posiciones. El banco que preside Ana Botín acordó en octubre la venta de su filial de banca minorista en Puerto Rico, Santander Bancorp, a First Bank Puerto Rico por aproximadamente 1.100 millones de dólares (unos 1.000 millones de euros). Una vez culminada, esta operación aportará a Grupo Santander entre 5 y 6 puntos básicos a la ratio de capital CET1.

No era la primera desinversión. La entidad presidida por Botín sacó a Bolsa su filial brasileña, aunque luego los recompró en 2014; vendió al Gobierno de Hugo Chávez su filial venezolana por 750 millones, y traspaso su negocio colombiano en 2011 por cerca de 1.000 millones.

El BBVA también ha hecho caja. En 2018 vendió su filal de banca minorista chilena, uno de los países que ahora mismo más desestablizados estan en la región,  por cerca de 1.900 millones. Tambén ha anunciado la venta de su negocio en Paraguay, que viene a sumarse a alguans ventas más antiguas hechas en la etapa de Francisco González
.


En los ‘90 fue la expansión y en los 2000, la tabla de salvación

“Durante las crisis económicas de los 90 y después del 2009, en España el mercado latinoamericano fue la tabla de salvación de muchas empresas españolas”, explica la investigadora para América Latina de Cidob, Anna Ayuso.

“Aquí en España no se licitaba nada”, señala una fuente del sector constructor. Desde principios de los 90 la inversión en Latinoamérica supera los 200.000 millones de euros lo que ha convertido a España en el primer inversor europeo y el segundo mundial tras EEUU. Ahora, los expertos creen que la inestablidad política y la desaceleración puede que retraiga inversiones y paralice operaciones, pero no que se abandone ese mercado que tantas alegrías ha dado a las cuentas de resultados de las empresas españolas. “En cierto modo, siguen estas mismas fuentes, la relación con Latam siempre ha estado plagada de altibajos, y es algo a lo que nuestras empresas se han acostubrado”.

Ejemplos no faltan, nacionalizaciones incluidas, como las de 2012 puso en marcha .  Evo Morales el Bolivia, sobre Transportadora de Electricidad (TDE), filial de REE, solo dos semanas después de que el Gobierno de Argentina expropiara YPF a la petrolera española Repsol. Pero Repsol, que también tuvo sus más y sus menos en Bolivia, es un buen ejemplo de adaptación que, pasado el mal trago, sigue al pie del cañón.


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