Nº 1746 lunes 17 de septiembre de 2018


DESTACADO



De cómo el Rey Emérito cultivó la entrañable amistad con la Casa Real de Arabia, de la que recibió un préstamo sin intereses


Felipe VI, acompañado de su padre, desempeña un papel importante en el desbloqueo de la crisis de las corbetas

 


NL

Felipe VI, que desempeñó un papel importante en la firma del contrato de venta de material militar a Arabia Saudí, fue la última baza del gobierno Sánchez para desbloquear el contencioso que puso en peligro la construcción de cinco corbetas por Navantia en los astilleros de Cádiz.

El rey vigente se beneficia de las entrañables relaciones mantenidas por su padre,  el Emérito, desde antes de ser rey vigente, cuando Don Juan Carlos no era más que príncipe de España por la gracia de Franco.

Esta relación fraternal, o al menos inter primos, decidió al ‘Caudillo’, el general africanista a quien le encantaba referirse a los lazos indestructibles de España con los hermanos árabes, a encomendar a su sucesor a título de Rey, cuando en la primera crisis petrolera (1973/74) España sólo tenia petróleo para un mes, que hiciera gestiones con Arabia y otros países árabes para resolver tan acuciante problema. Y las gestiones dieron un resultado con el envío inmediato a España de 100.000 barriles.

Crédito a Don Juan Carlos para que se hiciera con un capitalito

Poco después, cuando, muerto Franco, Don Juan Carlos fue coronado, su homólogo árabe le concedió un crédito de cien millones de dólares, sin intereses, y a un plazo de diez años para que el monarca español, que estaba económicamente bastante tieso, lo invirtiera sabiamente y se hiciera con un capitalito.

José García Abad cuenta en su libro La Soledad del Rey cómo transcurrió aquel suceso que tiene aires de zarzuela. Nos referimos, obviamente, al castizo género musical, no al palacio que alberga la Casa Real. 

Con sólo poner esa cantidad en un banco a plazo fijo hubiera obtenido el nuevo monarca una buena fortuna. Sin embargo, el dinero fue confiado a su administrador privado, Manuel Prado, que era todo menos prudente, y éste lo invirtió, al parecer, en el azaroso mercado de futuros con resultados catastróficos, de forma que cuando se cumplieron los diez años acordados no había dinero o el suficiente dinero para devolverlo.

El caso es que había llegado el fatídico momento de la amortización del crédito y el rey árabe había enviado a un primo a cobrarlo. El pánico cundió en Marivent, donde veraneaba la Familia Real, porque no se disponía de la cantidad exigida o se confiaba en no tener que devolverla. Don Juan Carlos entra en ebullición: ¡Que viene el cobrador del frac con chilaba!, y envía a Manolo Prado a que reciba con toda pompa al correo real.

Se desencadenan entonces escenas de ópera bufa. Manuel Prado parte veloz a recibir al príncipe árabe, tan veloz que se lanza al aeropuerto militar en lugar de al civil, que es donde aterrizaría el saudita. Prado está confiado pues observa en el aeródromo una agitación desusada que anuncia visitante de calidad, pero cuando colocan la escalerilla al esperado avión se percata de que quienes bajan del mismo son los duques de Kent, a quienes rinde desesperada cortesía.

Juan Carlos monta en cólera, a punto de hacer rodar la cabeza de su administrador privado. Finalmente, cuando Prado pudo encontrar al príncipe saudita, se postró rodilla en tierra, como su supuesto antecesor Cristóbal Colón ante el trono de los Reyes Católicos y llorando le imploró el perdón para él y para la real deuda. Después, el propio Rey telefoneó a su homologo árabe quien, con sublime generosidad oriental, no perdonó la  deuda pero concedió un plazo adicional de cinco años.

Felipe VI no es Juan Carlos I ni España es la misma que entonces


Felipe VI lo tiene más complicado que su padre, pues han cambiado mucho las cosas en España. No sólo el Gobierno, que ahora es socialista, sino también el crecimiento de la  sensibilidad ante el tráfico de armas, especialmente a las bombas que formaban parte confidencial del acuerdo con la monarquía saudí, y sobre la propia monarquía saudí tan alejada del respeto de los derechos humanos.

Fue realmente muy polémica la primera visita del rey Felipe a Riad girada en enero de 2017, que tenía como objetivo la continuidad de las relaciones de ambas casas reales ahora encabezadas por monarcas más jóvenes tras la muerte del rey Abdulá y la abdicación de Don Juan Carlos. La visita tuvo un buen resultado práctico: el desbloqueo del acuerdo de 2016 por el que Navantia vendía al reino saudí cinco corbetas por 2.000 millones de euros, un acuerdo que no terminaba de salir adelante. Se consiguió también un empujoncito a las obras del AVE a Medina-La Meca de las que se reconocía un sobrecoste. 

Las relaciones entre ambos monarcas se afianzaron con la visita a Don Felipe del príncipe heredero saudí Mohamed bin Salmán el pasado mes de abril en el que se concretó el compromiso de las corbetas, cuyo contrato se firmó el pasado mes de julio tras tres años de darle vueltas al asunto.

 

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