Nº 1720 lunes 19 de febrero de 2018


FINANZAS


Cuenta atrás para sentarse en el sillón de FG

El exgobernador del Banco de España, Jaime Caruana, irrumpe en la carrera en la que el tándem González-Páramo/Torres, parte como ganador

                

Desde el momento en que Francisco González puso fecha hace unos días a su jubilación, la carrera por la sucesión ha comenzado. Salvo sorpresas, todo parece indicar que, ahora sí, el banco abandonará su fe en la figura de un presidente todopoderoso y se plegará a las normas de buen gobierno y a las recomendaciones europeas, repartiendo el poder entre un presidente no ejecutivo, un ‘chairman’ al estilo anglosajón, y un consejero delegado como primer ejecutivo. Para este último cargo, FG ya ha señalado con el dedo a su actual CEO, Carlos Torres. Para el primero, todas las fuentes consultadas señalan como favorito a José Manuel González-Páramo, por delante del exgobernador del Banco de España, Jaime Caruana, que acaba de ‘colarse’ en el Consejo y en la carrera sucesoria pero que, habida cuenta de su perfil político, su vinculación a su mentor, Rodrigo Rato, y su actuación en la burbuja hipotecaria lo tiene –según las fuentes consultadas– más difícil.

Nuria Díaz

Jubilar y suceder a Francisco González al frente del BBVA no es tarea  fácil, bien lo saben los consejeros delegados que, aunque más jóvenes, no le han sobrevivido en el cargo. A punto de cumplir los 75 años, lleva casi 20 al frente del banco, lo que le convierte en el banquero de más edad y con más años al frente de una entidad en la Europa de nuestro entorno. El hoy presidente de Bankia, Juan Ignacio Goirigolzarri, se jubiló anticipadamente a los 55 años tras varios desencuentros con su jefe, que, cuentan fuentes del sector, le prometió un ascenso que nunca llegó. Tampoco el segundo consejero delegado, Ángel Cano, que también parecía llamado a sucederle, tuvo más suerte y salió asimismo del banco precipitadamente aunque, eso sí, con una generosa pensión. Ahora, Carlos Torres, el tercero de marras, parece que si va a conseguir subir el disputado escalón. En la última presentación de resultados del banco, FG ratificó su compromiso de retirarse el año que viene, cuando cumpla 75, y señaló que el consejo ya trabaja en un plan sucesorio en el que él mismo está muy involucrado. “No va a haber sorpresas porque tenemos un equipo fabuloso” –señaló, dando por sentado que Torres era su candidato.

Sin embargo, todas las fuentes consultadas coinciden en señalar que su ascenso no será a presidente, sino a primer ejecutivo. El BBVA se había convertido, con permiso de Ana Botín que también lo es- aunque con veinte años menos- en un ‘rara avis’ en el mundo de las grandes empresas, al mantener en la cúpula a un presidente ejecutivo cuando las recomendaciones de Buen Gobierno, las de la Comisión Europea  y las de los supervisores bancarios y de los propios fondos  de inversión, apuestan por un modelo de separación de poderes en el que convivan la figura del ‘chairman’ (presidente del consejo) al estilo anglosajón, con un consejero delegado como primer ejecutivo. El presidente asume tareas institucionales y preside las reuniones del consejo y la junta de accionistas, mientras que el CEO asume todas las funciones ejecutivas. La fórmula poco a poco ha ido calando entre las empresa del Ibex. A finales de 2016 se oficializaba el nombramiento de Jordi Gual como presidente no ejecutivo de CaixaBank, en sustitución de Isidro Fainé, con Gonzalo Gortázar como consejero delegado.  Pedro Guerrero fue ejecutivo de Bankinter hasta diciembre de 2012, en que pasó a ser externo, y la consejera delegada, María Dolores Dancausa, se convertía en la primera ejecutiva. Lo mismo ocurre en Repsol, Gas Natural Fenosa, Dia, etc….

Torres, mano  derecha de FG desde hace casi tres años se graduó en Ingeniería Eléctrica y Administración de Empresas en el Massachussets Institute of Technology en 1988 y, cuando lo hicieron socio de McKinsey&Company, empresa donde trabajó hasta 2002, estudió Derecho por la UNED, tenía solo 36 años. Después varios años en el comité de dirección de Endesa, en marzo de 2008 lo ficharon en el BBVA como responsable de estrategia y desarrollo corporativo, para en 2015 convertirse en consejero delegado. Quienes le conocen aseguran que es un hombre muy inteligente, como demuestra su meteórica carrera-  pero tiene un fallo... no es un banquero. Su curriculum lo demuestra. “Claro –continúa esta fuente- que tampoco lo es FG –cuya formación es más bursátil- y lleva años al frente del segundo banco de España”. Esta circunstancia, unida a la de someterse a las normas de Buen Gobierno, también apoya la teses de que lo que se conforme en la cúpula, sea un tándem. El  nombre que parece contar con más apoyos para convertirse en el presidente del consejo es el consejero ejecutivo del banco José Manuel  González-Páramo. Este doctor en Economía tiene a su favor varias cosas: la primera que ya lleva varios años en el banco como consejero ejecutivo, por lo que su ascenso parecería más natural a los ojos de las normas de buen gobierno. Además, contaría con el visto bueno del Banco Central Europeo (BCE) del que fue miembro entre 2004 y 2012.

En esta carrera por la presidencia ha irrumpido un nuevo corredor. El banco ha anunciado que propondrá en su próxima junta de accionistas, que se celebrará el 16 de marzo en Bilbao, la elección como consejeros independientes del exgobernador del Banco de España Jaime Caruana. “Lo tiene más difícil que Fernández-Páramo”-señala una fuente del sector. Para empezar, los nombramientos están sujetos al visto bueno del BCE y, en el caso de Caruana, debido a los "compromisos asumidos" con el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), del que formaba parte hasta hace tres meses, no asumirá la condición de consejero de BBVA hasta el próximo 1 de junio de 2018.

Además, apenas transcurrirían unos meses desde su entrada en el banco hasta su nombramiento como presidente, lo que parecería una operación poco estética a la que de seguro se calificaría  el sector de “puertas giratorias”.

Tampoco juega a su favor en este momento su vinculación al ex ministro de Economía y ex gerente del FMI, Rodrigo Rato, hoy con un rosario de causas pendientes. Fue Rato quien en el año 2000 le llevo hasta la presidencia del Banco de España, sustituyendo a Luis Ángel Rojo, y también el que, años después, cuando ya era el director gerente del FMI, lo ‘rescataba’ y lo llevaba al organismo internacional como responsable de un súper departamento de nueva creación.
En contra también tiene Caruana, su actuación como gobernador del Banco de España entre el 2000 y el 2006, los años en los que se gestó la burbuja inmobiliaria y por cuya inacción ha sido muy criticado, aunque su línea de defensa siempre ha sido que el supervisor no tenía herramientas suficientes para atajar los excesos de los bancos.

“Es un nombramiento que se ‘vende’ mal a la opinión pública”-señala esa fuente. “Otra cosa es que incorporando a Caruana como consejero independiente y situando a González–Páramo en la presidencia y a Torres como primer ejecutivo se cerrara una etapa y BBVA tendría una estructura de dirección corporativa más moderna”.  Por otro lado, Caruana no es el primer gobernador del Banco de España que pasa del supervisor a una entidad financiera. Antes lo hicieron Luis Coronel de Palma, que pasó al Banco Central, José María López de Letona, a Banesto, y Luis Ángel Rojo, que fue consejero del Santander.

Hombre de Rato

¿Qué tiene a favor en esta batalla por el sillón presidencial?. “Pues paradójicamente, casi lo mismo que tiene en contra” –señala una fuente.- “Caruana , como FG –que se mantiene en la presidencia del banco desde el año 2000- es un hombre que hizo carrera durante los gobiernos de José María Aznar. Pero es que además, Caruana comparte pasado -empezó en el mundo bursátil, con Renta 4, igual que González- y batallas. Bajo el mandato de Caruana se produjo la salida del expresidente del BBVA, Emilio Ybarra, y de los consejeros del Banco Bilbao Vizcaya, al descubrirse que tenían cuentas en el paraíso de Jersey sin declarar. Después González quedó como presidente único. Y Caruana también fue el hombre que desde el Banco de España, frenó el asalto de Sacyr al BBVA en el año 2004 evitando que la constructora pudiera entrar en el consejo de la entidad por o que el presidente de la constructora, Luis del Rivero, acabó vendiendo la participación.  ¿Pesará esta relación personal en la decisión final? . Desde luego, FG no lo ha olvidado. En la presentación de los resultados del banco de hace solo unos días, y haciendo balance de su gestión, se mostraba  orgulloso de “haber resistido siempre cualquier presión política”, de cualquier Gobierno, recordando  esta batalla por el banco de Sacyr, con el beneplácito del gobierno socialista.

 

Un banco sin banqueros

■Quede como quede al final la cúpula del banco, lo que si parece claro es que se perpetúa el modelo de un banco ‘sin banqueros’. No lo es Francisco González, viene del mundo de la Bolsa y que de lo que más sabe es de inversiones y rentabildades. En 1987 fundó la firma FG Inversiones Bursátiles con 125 millones y nueve años después la vendió a Merrill Lynch por más de 3.000 millones.Fue su buena relación con el PP, a través de su amigo Manuel Pizarro –señalan algunas fuentes– lo que le llevó a la banca, primero a Argentaria y luego al BBVA, donde si estaban lo que en el sector se denomina como “banqueros de siempre”, como los Ybarra.

Su mano derecha y más que probable sucesor en las labores ejecutivas, Carlos Torres, tampoco es un banquero al uso. Viene del mundo de las consultoras y luego trabajó en el de la energía. Caruana, uno de los aspirantes a presidente, tampoco es banquero, a la antigua usanza, como si lo es, por ejemplo Botín o Gorigolzarri. Ni siquiera González-Páramo se ajusta a la definición. Eso sí, todos han cobrado sueldo de banquero. Torres percibió 6,74 millones en 2017, frente a los 5,78 millones de González y los 1,7 millones de José Manuel González-Páramo.

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