Nº 1710 lunes 27 de noviembre de 2017
DESTACADO

 

Isidro Fainé y Felipe González coincidieron en que los que crean opinión no son los empresarios, sino los directivos

El líder del ‘universo Caixa’ promulga los mandamientos del buen directivo

     
Isidro Fainé no pudo negarse a formar parte del Consejo Empresarial de la Competitividad felizmente fenecido por no hacer un feo a su presidente Alierta y a Emilio Botín, que formaba con aquél la dualidad de mando. Pero de lo que Isidro Fainé si se siente culpable es de la creación de la CEDE, pues en su opinión los directivos de empresa son la columna vertebral de las empresas y no siempre se valora su importancia no sólo económica, sino también política.

■ N. L.

Isidro del Gran Poder disfruta con todos sus cargos que, por cierto, desempeña con un solo sueldo. Pero lo que más le ilusiona es presidir de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE), que él fundó y que celebró en Alicante el pasado martes su 16 congreso.

Lo hizo por todo lo alto, con la presencia de 1.300 ejecutivos y del Rey, a quien reconoció como primer directivo del país, quien aceptó la presidencia honorífica  “sin mayor rodeo”, según las palabras del monarca.

En realidad, tanto el rey en ejercicio, Felipe VI, que acude a los congresos desde que era príncipe de Asturias, como el emérito Juan Carlos, con quien Fainé mantuvo y mantiene una gran amistad, siempre lo acompañaron en sus congresos.

Isidro Fainé no pudo negarse a formar parte del Consejo Empresarial de la Competitividad felizmente fenecido por no hacer un feo a su presidente Alierta y a Emilio Botín, que formaba con aquél la dualidad de mando. Pero de lo que Isidro Fainé si se siente culpable es de la creación de la CEDE, pues en su opinión los directivos de empresa son la columna vertebral de las empresas y no siempre se valora su importancia no sólo económica, sino también política.


Los siete mandamientos de Fainé

Con este convencimiento le contó su proyecto a Felipe González unos meses antes de que en 1982 ganara las elecciones y a Felipe le pareció “una idea fenomenal”. Ambos coincidieron en que los políticos creen equivocadamente que los que crean opinión son los empresarios, cuando en realidad son los directivos.
A diferencia de la CEOE, dotada de una gran estructura funcionarial aun cuando su presidente actual, Juan Rosell, practicó una purga mayormente entre los de más edad, la CEDE de Fainé funciona con cuatro gatos.
El líder del universo Caixa es ante todo un pedagogo eficaz y ha sabido concentrar su amplia y valiosa experiencia empresarial en siete mandamientos, y lo ha hecho valiéndose de los personajes de la Iliada. Las siete virtudes que tienen que adornar los directivos son las siguientes:

  • 1) Sentido de la justicia.
  • 2 Buen criterio.
  • 3) Sabiduría.
  • 4) Don de consejo.
  • 5) Sagacidad y cautela.
  • 6) Valor y acción.
  • 7) Y Visión global.

Para Fainé lo verdaderamente importante es que el directivo sea un líder y entiende como líder a aquel del que puedes confiar en sus intenciones de verdad, las que no se ven, yendo más adentro de las apariencias, de lo que uno trata de exhibir.
En su intervención alicantina resumió estos preceptos en cuatro:

  •  Visión global y capacidad de análisis y de síntesis.
  • Creatividad, experiencia e intuición.
  • Buen criterio y sentido de la justicia.
  • Moverse con temple y cautela, “porque en ocasiones se pondrá a prueba su estabilidad emocional”.



Lo hizo por todo lo alto, con la presencia de 1.300 ejecutivos y del Rey, a quien reconoció como primer directivo del país, quien aceptó la presidencia honorífica  “sin mayor rodeo”, según las palabras del monarca.

En realidad, tanto el rey en ejercicio, Felipe VI,que acude a los congresos desde que era príncipe de Asturias, como el emérito Juan Carlos, con quien Fainé mantuvo y mantiene una gran amistad, siempre lo acompañaron en sus congresos.

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