Nº 1707 lunes 6 de noviembre de 2017
DESTACADO

 

Amancio Ortega, el más rico, y Pablo Isla, el mejor presidente

La inteligencia de retirarse a tiempo, de la que deberían aprender otros empresarios

 

■ N. L.

Como se sabe, y se envidia, Amancio Ortega, el hombre más rico de España, poseedor del 60 por ciento de Inditex ,  disputa cada año la primera fortuna del mundo con Bill Gates. El presidente de la compañía, Pablo Isla, fue elegido la semana pasada el mejor presidente ejecutivo del mundo, por Harvard Business Review.

Amancio Ortega podría también obtener el galardón de la prudencia y de la serenidad ante la riqueza. Ortega, ochenta años de edad, supo retirarse a tiempo de la primera línea de fuego de la compañía rompiendo la maldición que con frecuencia se ceba sobre las empresas familiares. Sin ánimo ofensivo alguno entendemos que es un ejemplo que debería seguir Juan Roig, 68 años,  el empresario valenciano que empezando en una tienda como Ortega ha escalado hasta la cima de las empresas de distribución.

Así nos manifestábamos la pasada semana en nuestra sección “Destacado”. “La historia de Mercadona – comentábamos– es una admirable historia de éxitos pero está sometida al riesgo de las empresas familiares y Mercadona es una empresa totalmente familiar, de hecho y de doctrina. De mando único, que ni cotiza en Bolsa ni tiene un control efectivo fuera de la familia y que, por tanto, plantea riesgos de cara a la sucesión como suele ocurrir con los hiperliderazgos”. Y añadimos: “Dios de larga vida a Juan Roig pero la vida y la salud son variables que ni él ni nadie puede controlar pero que es preciso prever, pues la vida de las empresas deben ser más largas que la de sus fundadores”. 

No puede decir lo mismo el presidente del BBVA

Al fin y al cabo, Juan Roig y familia son los dueños absolutos de Mercadona, una empresa que no cotiza en Bolsa y que puede hacer lo que le da la gana. Hasta cierto punto, naturalmente, porque toda empresa, incluso las no cotizadas, tienen obligaciones con los empleados y con los ciudadanos en general. Se le llama Responsabilidad Social.
No puede decirse lo mismo de personas como Francisco González, presidente del BBVA, de 73 años de edad, quien sin contrapesos corporativos efectivos juega con el dinero de los demás. Un personaje que va prorrogando su mandato en un banco al tiempo que se carga a los más jóvenes.

Ortega e Isla son hombres afortunados en el mejor sentido y en el más amplio de la palabra. Les ha sonreído la Diosa Fortuna pero se lo han currado a fondo. El Banco Popular pudo beneficiarse de las habilidades de Pablo Isla, que fue director general de la entidad y en quien muchos pensaban podía ser el mejor sucesor de Luis Valls. Sin embargo, prevaleció la envidia y las ambiciones de personas de menor valía y se marchó a presidir la Tabacalera, que tampoco estaba mal. No doy nombres porque el principal responsable de la persecución ha fallecido. Paz a los muertos.

“Ése sí que es listo”, nos dice Revuelta sobre Ortega

Felix Revuelta, 70 años de edad, que perdió 50 millones de euros de la familia por la quiebra del banco, todavía lamenta en conversación con el director de El Nuevo Lunes la huida de Isla al tiempo que se extiende en elogios sobre Amancio Ortega. “Ése sí que es listo” –dijo Revuelta, fundador de Naturhouse, al director de El Nuevo Lunes– un hombre, Revuelta, que también se ha hecho a sí mismo, pero que, a diferencia de otros, se ha hecho bien. Como Amancio Ortega.

Comentando Félix Revuelta la inmensa fortuna de éste, conocida por todos y la que, a gran distancia, y menos conocida, pudiera disfrutar Pablo Isla , nos obsequió con su filosofía que quizás comparta Ortega, el primer empresario de España, en alguna medida.
“Yo –nos decía Revuelta– como vengo de abajo no me hundo por perder dinero, como la inversión mía y de mi familia en el Popular. Para mí ganar dinero no es lo más importante. No oculto que me gusta ganar dinero, sobre todo como signo de acierto en mi gestión y también porque me permite pagar bien a mis empleados, retribuir adecuadamente a los accionistas y contribuir con mis impuestos a la buena marcha del país. El dinero es un medio”

A Félix Revuelta le encanta una frase que utiliza Jack Ma, presidente de Alibaba, cuando le reprochan ser tan millonario: “No tiene usted razón. Cuando uno tiene más de 4.000 millones de dólares no es millonario. Millonario es el que tiene cuatro o cinco millones, que son de verdad suyos, que se los puede gastar alegremente. Cuando tienes 5.000 millones en realidad no son tuyos. Te los han dejado para que los administres.

 

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