Nº 1706 lunes 30 de octubre de 2017
DESTACADO

Juan Roig, de 68 años de edad, hace planes a largo plazo

La gran tarea pendiente de este empresario sería la de evitar que se identifique el porvenir de la compañía con la vida y la salud de su fundador

■ N. L.

El presidente de Mercadona, Juan Roig, adelantó el pasado miércoles en el congreso de la Asociación de Empresas del Gran Consumo sus planes con el horizonte de 2023. Tener visión de futuro es una gran virtud si se consigue que la realidad se adapte a nuestra visión profética, pero puede ser letal si la realidad se atiene, tozuda, a su propia dinámica, que suele resistirse a las proyecciones. Vivimos en un tiempo en el que lo único cierto es la incertidumbre, lo que no debe servir de coartada para no hacer nada.

La declaración de este empresario valenciano que se ha hecho a sí mismo, pero a diferencia de otros se ha hecho  bastante bien, es admirable y muestra su capacidad de liderazgo, el tesón de este personaje a quien no le duelen prendas para confesar sus errores y rectificar. Sin ese tesón y su capacidad autocrítica, rara en los creadores de imperios, no se explicaría que un tendero lograra elevarse por encima de la competencia alcanzando la cima entre las grandes empresas de distribución. Juan Roig es el arquetipo del empresario de raza, el que reinvierte sus ganancias, fortaleciendo la compañía con fuerte inversión a costa de los beneficios. El que se enorgullece de crear puestos de trabajo.

Ha acertado al liberarse de los bancos

Mercadona es admirable en casi todos los parámetros que consideremos, los económicos, los sociales y los éticos. Roig ha acertado al liberarse de los bancos procediendo a una autofinanciación plena de su actividad y de sus inversiones. Su mayor atractivo y el argumento fuerte de la empresa son los precios. No siempre la calidad, aunque en algunos productos no tiene competencia, como en los que llevan el sello de “Hacendado”. Acertó con su zumo de naranja que no pierde sus propiedades rápidamente pero la fruta es demasiado rápidamente perecedera. Y no  siempre se encuentran los productos que los clientes reclaman.

Roig exhibe una Auditoria Ética, proporciona fijeza en el empleo, buenos salarios y amplias atenciones sociales. Está en todas las provincias españolas y ha cruzado la raya para establecerse en Portugal, donde ha seguido los pasos de El Corte Inglés, una internacionalización limitada que no está exenta de riesgos. 

Los riesgos del hiperliderazgo en la empresa familiar

El pasado miércoles rectificó a fondo su incredulidad respecto a la venta por Internet. "Hace unos años  –ha confesado en el congreso de las empresas de gran consumo– yo decía: “No creo en la telecompra”. Hoy digo públicamente: “Yo creo en la telecompra". Y el año pasado ya había sorprendido al declarar que la página web de la compañía era “una mierda”. Y prodiga los simulacros para que sus empleados no se amuermen.
La historia de Mercadona es una admirable historia de éxitos pero está sometida al riesgo de las empresas familiares y Mercadona es una empresa totalmente familiar,  de hecho y de doctrina. De mando único, que ni cotiza en Bolsa ni tiene un control efectivo fuera de la familia y que, por tanto, plantea riesgos de cara a la sucesión como suele ocurrir con los hiperliderazgos. Juan Roig es un líder carismático, un presidente absoluto, sin contrapesos, sin un mísero consejero delegado. 

El gobierno corporativo no responde a las exigencias actuales

El Consejo de Administración es casi en su totalidad de la familia, que controla también la Comisión de Auditoría, presidida por su socio minoritario de toda la vida, Rafael Gómez. Al no cotizar en Bolsa, Juan Roig puede hacer lo que le dé la gana dentro de la legalidad, pero toda empresa, cotizada o no, tiene una amplia responsabilidad pues de ella depende mucha gente. 

Pensamos que se reconoce generalmente la ética empresarial que profesa su presidente pero es como una Carta Otorgada. El gobierno corporativo no responde a las exigencias actuales. El hecho de que la familia posea la casi totalidad de las acciones no lo justifica. Tampoco justifica que haya tan pocas mujeres en su Comité de Dirección.

Dios dé larga vida a Juan Roig pero la vida y la salud son variables que ni él ni nadie puede controlar pero que es preciso prever, pues la vida de las empresas debe ser más larga que la de sus fundadores. La gran tarea pendiente de este empresario ejemplar sería la de evitar en lo posible que se identifique el porvenir de la compañía con la vida y la salud de su fundador.

Mercadona es admirable en casi todos los parámetros que consideremos, los económicos, los sociales y los éticos. Roig ha acertado al liberarse de los bancos procediendo a una autofinanciación plena de su actividad y de sus inversiones. Su mayor atractivo y el argumento fuerte de la empresa son los precios. No siempre la calidad.