Nº 1705 lunes 23 de octubre de 2017


EMPRESAS


        Las infraestructuras, lo que no se puede romper

España y Cataluña comparten 350 kilómetros de AVE, el Corredor Mediterráneo, El Prat, tres nucleares, el gasoducto Midcat y la interconexión eléctrica con Francia

                                 
      El AVE Madrid-Barcelona-Frontera Francesa, el aeropuerto de El Prat, o la central nuclear de Ascó II en Tarragona, infraestructuras       compartidas, entre otras.

Es muy complicado que la desconexión política que persigue el gobierno de Carles Puigdemont lo sea también del sistema eléctrico, gasista o ferroviario. España y Cataluña comparten muchas infraestructuras estratégicas, pegadas al terreno, reguladas y con participación estatal. Más de 350 kilómetros de red de alta velocidad; uno de los aeropuertos principales de la red de AENA, El Prat; tres centrales nucleares; una planta de regasificación y cientos de kilómetros de gasoductos y oleoductos. A esto hay que sumar algunos de los principales proyectos de conexión con Francia,  como la línea eléctrica a través del Pirineo Oriental, el gasoducto Midcat o el Corredor Mediterráneo, todos de interés general, y financiados, en parte, con ayudas comunitarias.

■ Nuria Díaz

“Las empresas  se van pero las infraestructuras no tienen patas ni se dividen con facilidad”- explica muy gráficamente  un experto económico. Y es que la desconexión energética, por ejemplo -que de hecho está contemplada en algunos de los papeles e informes que desde hace años manejan los impulsores del independentismo en Cataluña-  o la ferroviaria, parece más una ilusión programática que una posibilidad a corto plazo. En el caso de que se consumara un divorcio España-Cataluña, que no se intuye de carácter amistoso, “no parece fácil repartir unos activos que, además, son de carácter estratégico, y de titularidad , en todo o en parte, estatal”.  “Si por algo está cosida España –señalan estas fuentes- es precisamente por las infraestructuras”. España y Cataluña comparten  350 kilómetros de AVE, el Corredor Mediterráneo en marcha; el aeropuerto de El Prat, tres centrales nucleares, el gasoducto Midcat y la interconexión eléctrica con Francia, entre otras.

Independencia energética

Por partes. Uno de los asuntos en los que más ha incidido el gobierno catalán ha sido en una posible independencia energética. De hecho, ya con el gobierno de Artur Mas, impulsaron el denominado Pacto Nacional para la Transición Energética de Cataluña que buscaba un nuevo modelo energético catalán “renovable, limpio, descentralizado, democrático y sostenible”. Uno de los ejes de sus actuaciones, impulsadas por el Instituto Catalán de la Energía (ICAEN) era que el Parlament catalán debía ser el encargado  de aprobar la legislación básica del nuevo sistema energético catalán, ley del sector eléctrico y ley de hidrocarburos, entre otras. Y, especialmente, “competencias plenas de las instituciones catalanas en matera energética en la Unión Europea”.

La apuesta es por las renovables, pero lo cierto es que, Cataluña es, sobre todo nuclear. Más del 23% de la potencia instalada en nuclear, así como casi el 50% de la producción eléctrica. No es de extrañar. Tres centrales nucleares está en suelo catalán, concretamente en Tarragona. Se trata de los dos ciclos de Ascó y la central de Vandellós.

Según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), Cataluña supone un 20% de la demanda eléctrica de España; un 20% de la generación convencional, con una capacidad instalada de 13.000 MW, un 13% el total peninsular. En suelo catalán se ubican tres de las ocho centrales nucleares españolas (los dos reactores de Ascó y el de Vandellós, todos en Tarragona, propiedad de Endesa e Iberdrola y que tienen permiso para operar hasta 2020, aunque aún no está cerrado el asunto de si se prórroga o no su funcionamiento. Las centrales nucleares están supervisadas por un organismo, el Consejo de Seguridad Nacional (CSN) y la última palabra sobre ellas las tiene el ministerio de Energía.

Además, lejos de una posible desconexión energética, precisamente lo que se da por territorio catalán- añaden los expertos- es la más que necesaria interconexión con Francia. Concretamente la interconexión atraviesa los Pirineos Orientales y la comparten al 50% el operador del sistema Español, REE, y el francés, RTE. Desde REE se destaca que el  sistema eléctrico peninsular, que es un todo, tanto en lo que respecta a infraestructuras como a la operación del sistema, se hace a nivel nacional, sin particularizar por territorios. Hace unas semanas JP Morgan señalaba que entre un 15% y un 20% de los activos de la compañía que preside José Folgado, se encuentran en Cataluña. El enlace internacional del Mercado Ibérico de la Electricidad (Mibel) está en territorio catalán.

Por lo que respecta al gas, el operador del sistema (Enagás)  tiene 700 kilómetros de gasoductos en Cataluña, además de dos estaciones de compresión y una planta regasificadora en el Puerto de Barcelona. El ratio de utilización medio en lo que llevamos de 2017 de esta planta –una de las ocho que posee Enagás- es del 28% y tiene puntas de producción del 48%. Por otra parte, el gasoducto Midcat, que unirá Cataluña con el sur de Francia, como parte de su estrategia para mejorar la conexión de la Península Ibérica con el resto de la Unión Europea (UE), y cuyo desarrollo depende de Enagás, avanza pese a todas las dificultades con las que se ha encontrado. Algunas por parte de Francia, menos interesada en el proyecto que España, por cuanto somos una isla energética.

Petróleo

Mas infraestrucutras compartidas estratégicas y que además, actúan
como una red de distribución. La Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH), dispone en Cataluña de cuatro instalaciones de almacenamiento en Barcelona, Gerona, Lérida y Tarragona. Tanto la instalación de Barcelona como la de Tarragona permiten además la descarga de hidrocarburos por barco. La red de oleoductos en esta comunidad supera los 343 kilómetros y conecta todas las instalaciones entre sí, enlazando con el resto de la red de oleoductos en la provincia de Lérida. Esta red cuenta además con cuatro instalaciones de oleoducto y bombeo, y también está conectada a la refinería que opera en Tarragona. Lo que coloca al Puerto de Barcelona también como una infraestrucutra fundamental para el conjunto de la red de Puertos del Esado.

Aeropuertos

Y junto al puerto, el aeropuerto. El Prat es sin duda una de las infraestructuras, que forman parte de la una red, la de AENA, que más se ha politizado. El caos  provocado en los últimos meses por la huelga de Eulen, ha sido utilizado por los independentistas para reclamar la gestión, algo que de hecho, ya venían haciendo desde la Generalitat. El Gobierno catalán asegura que el aeropuerto ha alcanzado el 87% de su capacidad y culpa a Aena. le gobierno catalán asegura que el aeropurto barcelonés,no tiene ninguna inversión asegurada para revertir esa situación en los próximos cuatro años.
Partir redes, un negocio pegado al terreno y además regulado, no es la única difcultad. Muchos de estos asuntos requerirían duplicar organismos de supervisón y regulación, como el Consejo de Seguridad Nuclear o crear una especie de CNMC de carácter local, lo que no parece fácil.

 

El tren que nos une con Francia

Otra de las infraestructuras básicas que funcionan en forma de red es la ferroviaria.

La gestionada por Adif y Adif Alta Velocidad en Cataluña asciende a 1.551 kilómetros, de los cuales 1.198 km corresponden a la Red Convencional y 353 km a la Red de Alta Velocidad. Además, cuenta con 230 estaciones.

Ademas, está en marcha uno de los proyectos más demandados por las comunidaes de Valencia y Cataluña: el Corredor Mediterráneo, que les conectará con Francia. La UE respaldó esta infraestructura de transporte de pasajeros y mercancías en 2011 al declararlo como prioritario. El objetivo del Ministerio de Fomento es disponer de un corredor continuo en ancho internacional desde la Frontera Francesa hasta Murcia en el horizonte 2020, y hasta Algeciras en 2023. En Cataluña, y de norte a sur, los tramos Frontera Francesa-Figueres-Girona-Barcelona y Barcelona-Tarragona están en servicio desde hace años. Se encuentran en obras el tramo entre Castellbisbal y Vilaseca, de 86 km; el de Vandellós y Tarragona, cuyas obras está previsto concluir antes de finalizar 2017; y el de Vandellós y Castellón, que incluye parte de las provincias de Tarragona y Castellón, está previsto para el año 2020.

El conflicto soberanista no ha aefctado negativamente al tráfico del AVE entre Madrid y Barcelona, ya que el mes de octubre apunta a un nuevo récord absoluto de pasajeros en esa línea, lo que, según Renfe, permitirá lograr, además de un nuevo máximo mensual, un incremento del 7,6% en los diez primeros meses de 2017.

 

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