Nº 1704 lunes 16 de octubre de 2017


ECONOMÍA


               El órdago económico frena a Puigdemont

La huida empresarial, las alertas del BdE, de las agencias de ‘rating’, del FMI, de la CE y la prima de riesgo disparada, asusta al ‘president’

                                 

Se produjera o no la declaración de independencia unilateral –a la espera de respuesta está Mariano Rajoy para activar o no el 155–, la Generalitat ha dado un paso atrás. Todos acontecimientos ocurridos en los últimos quince días, con la declaración unilateral de independencia como telón de fondo, han convertido al Govern catalán en la propia espada de Damocles para la economía de Cataluña. Y es que nunca es bueno saltarse las leyes, pero saltarse las leyes de la lógica económica siempre pasa factura, y Puigdemont se ha plegado a la evidencia.

■Ana Sánchez Arjona

El órdago económico ha obligado a  Carles Puigdemont a parar la DUI. El presidente de la Generalitat ha pasado por alto la Ley del referéndum, que preveía la ruptura en 48 horas, al reconocer que solo es viable una solución acordada.
Se confirmar así la máxima de que el dinero es miedoso y poco amigo de la incertidumbre. Todos acontecimientos ocurridos en los últimos quince días, con la declaración unilateral de independencia como telón de fondo convertía al Govern catalán en la propia espada de Damocles para la viabilidad económica de Cataluña.
Y es que, nunca es bueno saltarse las leyes, pero saltarse las leyes de la lógica  económica tiene intereses de demora y siempre pasa factura. Las agencias de rating empiezan a ponerse nerviosas. La agencia Fitch maneja perspectivas negativas ante la cuestionada credibilidad crediticia de Cataluña. El ministro de economía Luis de Guindos viajaba a Washington a la asamblea del FMI el fin de semana pasado con un misión muy clara, tranquilizar al Fondo, calmar a los inversores, y calamar a las agencias, justo antes de que este fin de semana se acabara el plazo, el día 15, para presentar el Plan Presupuestario del Gobierno de España a la Comisión Europea. No hay presupuesto y se va a presentar un plan presupuestario cogido con pinzas, sin modificaciones fiscales ni políticas que pone en cuestión las previsiones económicas del propio Gobierno para el año que viene. Alrededor del 2,5% sin descartar algún retoque a la baja.

Vencimiento de deuda

El día 17 otra cita importante vencen 140 millones de deuda catalana, que el Govern debería afrontar porque si no entraría default. Evidentemente se pagará a través del FLA, es decir, con el apoyo de la Hacienda estatal. No hay que olvidar que la prima de riesgo catalana está sufriendo con un diferencial de  casi 300 puntos más sobre la española, en concreto a tres años, se sitúa en 301 puntos básicos por encima de la española, cuando ha llegado a estar por debajo de los 260 puntos. En esta situación, Cataluña deberá pagar más para colocar su deuda en el caso de independencia que España, Italia y por supuesto, Alemania. El mercado exige la misma rentabilidad a Cataluña, en caso de que decidiera acudir a los mercados, que otros países como Serbia

Se produjera o no la declaración de independencia unilateral, a la espera de respuesta está el Gobierno de Mariano Rajoy para activar o no el 155, la Generalitat dio un paso atrás ante los recientes acontecimientos que pusieron a los ciudadanos de ambos ‘bandos’ en las calles; las empresas catalanas huyendo en estampida ante la amenaza de ruptura; el Banco de España y las agencias de rating y organismos internacionales, como el FMI y la CE lanzando alertas sobre el riesgo económico, y la prima de riesgo de la deuda catalana disparada, Puigdemont se plegó a la evidencia.

El primer gran golpe al procès llegó por la vía empresarial en lugar de la política. El temor a un escenario económico grave y desconocido, el abandono de las garantías del BCE, la previsible fuga de capitales hizo saltar las alarmas entre los grupos económicos catalanes, preocupados además de por la inseguridad jurídica que generaría declarar la república catalana. Moody’s puso en evidencia cuál podría ser el riesgo: advirtió a las empresas de que una declaración de independencia referenciaría su nota de crédito a la de un estado que cuenta con una nota de crédito basura. “Por ahora damos una nota de crédito a Cataluña de Ba3”, señalaban en su informe. “Sin embargo, nuestro escenario base para una Cataluña independiente sería menor, de caa1”. Esta nota es la misma que soportan países como El Salvador, Mongolia, Bielorrusia o Irak.

Para algunos economistas, declarar la independencia y activar la Ley de Transitoriedad abriría la puerta a un posible default catalán y, por tanto, también a una posible crisis de financiación de acuerdo con los postulados de Moody’s. Ante una situación de bloqueo financiero total, se podría llegar a la quiebra técnica catalana, con efectos en el empleo y en la economía. El miedo generado por la fuerte caída en las bolsas, la pérdida de posibles contratos en caso de ruptura y la fuerte inestabilidad financiera generada por la posible salida de capitales o la retirada de depósitos, habrían precipitado el cambio de decisión.

El Banco de España advertía de los posibles efectos negativos de una tensión creciente. Y eso, teniendo en cuenta el perfil bajo y la cautela que siempre muestra este organismo que, por primera vez, señalaba la situación política catalana como un factor preocupante para el conjunto de la economía de España.

En este sentido, el FMI hace un estimación muy significativa para una Cataluña independiente y cifra en más de 230.000 millones de euros la deuda que haría insostenible un Estado catalán, nada más y nada menos que 115% de su PIB.
Precisamente del impacto concreto en la economía catalana habla el Instituto de la Economía Mundial (IfW), de Kiel, Alemania, considera que la independencia de Cataluña sería perjudicial tanto para la economía catalana como para la española.

En el documento, El significado de Cataluña para la economía española, asegura que “una independencia unilateral rompería esos lazos importantes”.

“Cataluña no domina las estructuras económicas españolas” y, al igual que otras regiones, sigue luchando contra diversos problemas como es el paro, aunque con un nivel del 16 %, por debajo de la media española. En la lucha contra esos problemas Cataluña, según el estudio, “se ve beneficiada por los vínculos con otras partes de España y por el acceso al mercado europeo”. “Todo esto estaría en juego en el caso de una declaración unilateral de independencia”.

Alto el fuego

Un contexto económico tan imprevisible ha servido para provocar un cambio de actitud político en la Generalitat. El propio conseller de Empresas, Santi Vila, directamente pidió un alto el fuego. “En primer lugar, debemos serenarnos y proclamar un alto al fuego”, dijo el conseller, quién también abogó por dejar a un lado la idea de la declaración unilateral de independencia. “No se deben tomar decisiones que sea irreparables”, dijo en una entrevista en RAC-1. El responsable del tejido empresarial en Cataluña reconoció haber recibido estos días “muchas preguntas de directivos de diferentes empresas, preocupados por lo que pueda pasar”, a los que pidió “no hacer la bola más grande, “porque ésta es una estrategia partidista”.

También el expresidente de la Generalitat Artur Mas llegó a afirmar que Cataluña aún no está preparada “para la independencia real”, en una entrevista con el diario británico Financial Times en un momento en el que varias grandes empresas, como Gas Natural o Banco Sabadell o CaixaBank habían anunciado su marcha. “Cataluña se ha ganado el derecho a ser en un Estado independiente" dijo para añadir que para serlo hay cosas que Cataluña "aún no tiene", y apuntaba asuntos como el control del territorio, la recaudación de impuestos y el sistema judicial, según el diario. Así, ha admitido que Cataluña aún tiene que allanar el terreno para la "independencia real”.

 

El análisis más negativo de S&P

Si la espiral de tensión entre la Generalitat y el Gobierno central no deja de girar, las consecuencias para la economía catalana podrían ser fatales. “Cataluña sufriría el mayor impacto, posiblemente podría conducir hacia una fuerte desaceleración o tal vez incluso a una recesión”, advierte un informe de S&P publicado y que por primera vez plantea un escenario en el que la región podría afrontar al menos dos trimestres consecutivos de caí- da de su producción –es lo que se considera recesión técnica– incluso sin que se llegue a consolidar la independencia. De hecho, la agencia descarta por completo que la independencia vaya a producirse y recuerda que una Cataluña soberana “no sería reconocida por ningún Estado miembro de la Unión Europea”. Pero incluso sin separarse de España, la Generalitat podría encarar graves problemas financieros, dado el clima de tensión con Moncloa, en el caso de que se complique “la refinanciación completa y a tiempo de la deuda catalana de corto plazo o se reduzca la efectividad del apoyo financiero del Gobierno central”. En el peor de los escenarios que dibuja S&P, la región caería en impago y “podría verse forzada a retrasar los pagos con proveedores e incluso con sus propios trabajadores públicos”. En este punto, el informe advierte de que los servicios públicos se pondrían “en riesgo”.

S&P considera que en el caso de que el president, Carles Puigdemont, confirme que ha realizado una declaración unilateral de independencia, el Gobierno activará el artículo 155 de la Constitución Española para terminar convocando nuevas elecciones autonómicas. En este contexto, la incertidumbre política podría llevar a una "sostenida caída en la confianza de las empresas y consumidores y una potencial interrupción de los negocios", señala la agencia. Las tensiones políticas también podrían terminar afectando a los bancos con más exposición a Cataluña. S&P reconoce que su posición de liquidez todavía es cómoda, pero tienen que mantener la confianza de los depositantes y contener la salida de capitales.

 

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