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                                               Nº 1686 lunes 8 de mayo de 2017
FINANZAS

Ejecutivos como ‘Goiri’ y Sánchez-Asiaín son llamados a salvar Bankia y Popular, mientras los ‘ex’ de BBVA copan las cúpulas de Santander y Sabadell

 

Los banqueros vascos dominan las finanzas


 

En el Olimpo de las finanzas españolas, los banqueros nacidos o curtidos en el País Vasco fueron y aún hoy siguen siendo los más influyentes. Gran parte de la élite financiera vizcaína se formó en las aulas de Deusto, por la que también pasaron viejas glorias de la banca como Alfredo Sáenz, Emilio Ybarra, Pedro Toledo o  Pedro Luis Uriarte. Otros no estudiaron allí, pero pasaron por la cantera del BBVA antes de salir en busca de poder ascender en otras entidades. El presidente de Bankia, Ignacio Goirigolzarri o el nuevo consejero del Popular, Ignacio Sánchez-Asiaín, son dos ejemplos. También Jaime Guardiola, actual número dos del Sabadell, se formó en el banco azul o el propio José Antonio Álvarez, CEO del eterno rival, el Santander.

 

Esmeralda Gayán

Eran los más listos de la clase y ahora están al frente de grandes bancos. Aunque no todos son vascos de nacimiento, muchos de ellos tienen puntos en común: o se forjaron en la Universidad Comercial de Deusto, o han pasado por la cantera de banqueros que ha formado el BBVA, entidad que ha dejado escapar grandes talentos que otras entidades han sabido aprovechar.

Entre los primeros están dos actuales primeros espadas del sector financiero: José Ignacio Goirigolzarri e Ignacio Sánchez-Asiaín que, además de ser paisanos, comparten amistad y una manera moderna de entender la banca. Pero además, los dos han aceptado el desafío que supone tomar las riendas de entidades en apuros. El primero ya ha demostrado su capacidad para reflotar Bankia y convertirla en la entidad más rentable del tablero bancario español. Desde que en mayo de 2012 fuese elegido para arreglar los desaguisados de Miguel Blesa y Rodrigo Rato, ha tenido que hacer frente al mayor ERE historia de España, cerrar más de mil oficinas, dejando por el camino a unos 7.000 empleados, convertir pérdidas en beneficios – gracias al a inyección masiva de dinero público, todo hay que decirlo – y ha tomado la delantera en el sector en temas como la eliminación de comisiones o la devolución de las "cláusulas suelo". Unos retos para los que, por cierto, se rodeó de otros antiguos alumnos de Deusto, sin ir más lejos, José Sevilla, su número dos.

Mientras, Sánchez-Asiaín todavía tiene que demostrar su capacidad para sacar adelante un Popular que vive el momento más complicado de su historia. A pesar de tener una larga trayectoria en banca – en BBVA y Kutxabank–, así como una importante tradición familiar, tiene por delante convertir a un banco enladrillado en un banco solvente. No obstante, en sus primeras apariciones, este vizcaíno de 54 años ya ha dejado clara cuál es su forma de trabajar: es un banquero del norte y por tanto sobrio, al que no le gusta prometer objetivos que no puede cumplir y muy centrado en el negocio clásico de los bancos para sacar al Popular de apuros. “Lo que no quiere ahora el banco es crear expectativas que no se pueden cumplir”, en referencia al fracasado plan de negocio de su antecesor, Pedro Larena, a quien indirectamente atribuye la falta de confianza que atraviesa el Popular.

Aunque tanto Goirigolzarri como Asiaín vienen de Vizcaya, el primero procede de Getxo, origen de los financieros de la orilla derecha del Nervión. Diez años más veterano que el segundo, vivió en el Bilbao-Vizcaya de los sabios ungidos por Deusto, como el propio Sánchez Asiaín padre, Antonio López o Emilio Ybarra, delfín de Pedro Luis Uriarte, que le colocó de subdirector general, hasta que llegó a ser consejero delegado del BBVA, de donde salió con una indemnización superior a los 54 millones de euros, tras desvanecerse sus aspiraciones de suceder a Francisco González.

Asiaín, por su parte, desciende de uno de los grandes en la historia de las finanzas españolas. Su padre, José Sánchez-Asiaín era de Baracaldo y por tanto, no pertenecía a las familias accionistas de Neguri. A pesar de ello, presidió por méritos profesionales el Banco de Bilbao desde 1974 y lo fusionó con el Banco de Vizcaya para crear el Banco Bilbao Vizcaya (BBV) catorce años después. Fue el primer banquero español que segmentó el negocio bancario en banca comercial y banca corporativa e introdujo las tarjetas de crédito, además de abrir el grupo a los mercados internacionales. Un espíritu de banquero hecho a sí mismo, visionario e incansable que ha sabido heredar su hijo.

Del BBVA al enemigo
La banca está llena de ex directivos del BBVA, incluido su eterno rival, al que ha entregado sus mejores ejecutivos. El propio consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez, incorporó al banco cántabro en 2002 procedente de la entidad bilbaína. Este leonés fue fichado por Francisco Gómez Roldá, otro ex BBVA, fallecido en 2006, que fue consejero delegado de Argentaria mientras Francisco González presidía la entidad. Roldán quedó fuera del esquema directivo de la fusión BBV-Argentaria y pasó después a ser el responsable financiero del Santander y por tanto número dos de Alfredo Sáenz, también salido de la cantera del banco vasco.

Bastante después, en 2007, otro primer espada de la banca, Jaime Guardiola, salía del BBVA y se incorporaba al Sabadell como consejero delegado. Guardiola, que sigue en este cargo, era en aquel momento director general de España, antes se encargó de Puerto Rico, Argentina y BBVA México.
Y dos años después se produjo la salida de José Sevilla del banco azul. Sevilla fue director general de la división de Riesgos, de la de Estrategia y de Presidencia, entre otras. Antes fue directivo de Merrill Lynch y FG Inversiones Bursátiles. El número tres de Bankia también procede del banco que preside FG: Antonio Ortega, que fue consejero de BBVA Bancomer y BBVA Continental, es el actual director general de Personas, Medios y Tecnología en la entidad que preside Goirigolzarri.

Tampoco podemos olvidarnos de Gregorio Villalabeitia, otro vasco de Baracaldo, ex director general del BBVA y actual presidente de Kutxabank, fruto de la fusión de las antiguas cajas vascas.

 

La Comercial de Deusto, cuna de altos ejecutivos

La Universidad Comercial de Deusto ha sido el lugar donde actuales presidentes y altos cargos de la banca española compartieron aula y pupitre antes de salir al mercado laboral. Fue el primer centro universitario que impartió estudios de Economía y Empresa de España y de allí salió la élite de la banca española de finales del siglo pasado y también las nuevas generaciones de directivos, todos ellos forjados bajo un mismo patrón académico ideado hace ya un siglo por la Compañía de Jesús.

En sus aulas tomaron apuntes no sólo españoles, sino banqueros de primer nivel internacional, consejeros delegados de las principales compañías, lehendakaris, ministros o hasta comisarios de la Unión Europea. Nombres como Emilio Ybarra, ex presidente del BBVA; el actual presidente de Bankia, José Ignacio Goirigoilzarri; los artífices de la que fue fusión de fusiones bancarias en España, la del Banco Bilbao y el Banco Vizcaya impulsada por el malogrado Pedro Toledo, ex presidente del Banco, José Ángel Sánchez Asiaín, Pedro Luis Uriarte, Emilio Botín o Alfredo Sáenz.

Todos ellos siguieron la directriz jesuita de buscar la excelencia, convertida en una guía para rodearse de los mejores. “Formar a los mejores para servir mejor”, rezaba la directriz del Padre Arrupe que aún hoy Deusto esgrime como lema. Un ideario transmitido a fuego por el padre Luis Bernaola, que se implicó personalmente en la formación de los cachorros de empresarios y familias acomodadas de la burguesía vasca y de fuera del País Vasco sabedores de su buen hacer.

El padre Bernaola se hizo con las riendas de la institución docente tras la Guerra Civil, cuando el centro tuvo que cerrar sus puertas para convertirse en hospital de batalla. Allá por los años 40, la facultad que modeló Bernaola era muy diferente en formas y medios a la moderna Deusto Business School actual. Entonces estudiar en La Comercial era gratuito aunque reservado sólo para los mejores, para las mentes más privilegiadas que lograban la meta tras exigentes pruebas de selección.  Los recursos económicos no debían ser un problema para captar a las mentes más brillantes para el empresariado floreciente de la época y por ello se instauró un sistema de ayudas para facilitar el acceso.
Sin embargo, hoy estudiar en Deusto está reservado para la clase alta, ya que la matrícula del primer curso ronda los 9.500 euros.

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