Nº 1686 lunes 8 de mayo de 2017
DESTACADO

El PNV lo ha cobrado caro blindando un cupo infumable

Unos Presupuestos para medio año, continuistas y salvados por el empate

Cristóbal Montoro, que no es socialdemócrata aunque hay gente del PP que asegura que le queda algún resabio de su pasado izquierdista, remachó la frase de su homólogo holandés y presidente del eurogrupo: “Salimos de la borrachera del gasto y algunos quieren irse de copas para celebrarlo”.

■ N. L.

Nunca como el pasado miércoles se ha podido percibir con tanta nitidez que los Presupuestos Generales del Estado, la primera ley económica es un acontecimiento mayormente político.

Hasta el último momento, unas horas antes de que el ministro Cristóbal Montoro los defendiera en el primer trámite para su aprobación en el Congreso de los Diputados, el de la eliminación de las enmiendas a la totalidad, Mariano Rajoy no estaba seguro de contar con los disputados votos del Partido Nacionalista Vasco. Y lo ha conseguido  por la mínima, con un empate a 175 que se decide a favor del Gobierno. Prohibido, pues, que ningún diputado se ponga enfermo, sufra un accidente o incurra en despiste letal.

Arrancan los PGE en un ambiente viscoso generado por la corrupción en el Partido Popular que le ha dado pie al portavoz socialista, Antonio Hernando, a afirmar que uno no se puede fiar del PP, que “arrasa la confianza” y que “produce indignación y repugnancia entre la ciudadanía”.

Los populares replican, con razón, que tampoco puede fiarse uno de un PSOE partido en tres.

Rajoy paga un alto precio al PNV
Son Presupuestos de un dramático trasfondo político porque, de no haber conseguido los votos del PNV, Mariano Rajoy, probablemente, se hubiera visto obligado a convocar nuevas elecciones, una decisión arriesgada en razón de los escándalos que le persiguen.
Los votos del PNV le han salvado de la difícil situación cobrando su aportación a un precio alto, vía cuponazo. Un cupo vasco más que discutible y que de hecho ha sido discutido a lo largo de la última década.

Son además Presupuestos de poca entidad. Son cuentas de mínimos, de ir tirando, aplicables a menos de la mitad del ejercicio pues no parece probable que tengan efectos hasta el verano. Lo son también de mínima ambición, continuistas con algún guiño social dirigido a Ciudadanos, a las Comunidades Autónomas, y, con manifiesto escepticismo al PSOE cuya Gestora purga la abstención que le proporcionó el gobierno al Partido Popular.
 
Montoro no puede reprimirse
Cristóbal Montoro los ha defendido como ha podido asegurando que son de lo más social aunque no ha podido evitar una boutade al estilo de Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo.

Montoro, que no puede reprimirse en las réplicas a la oposición, le ha dado la razón al deslenguado holandés, presidente del Eurogrupo y su homólogo como ministro de Finanzas de Holanda, cuando éste, finalmente, se ha arrepentido de haber dicho: “Como socialdemócrata considero la solidaridad extremadamente importante. Pero quien pide, también tiene obligaciones. No puedo gastarme todo mi dinero en copas y mujeres y seguidamente pedirle su apoyo.” 

Montoro, que no es socialdemócrata aunque hay gente del PP que asegura que le queda algún resabio de su pasado izquierdista, remachó la frase del holandés sin colegir sus consecuencias: “Salimos de la borrachera del gasto y algunos quieren irse de copas para celebrarlo”. Se lo puso a huevo a la oposición: “O sea, que para usted el gasto social es para tomarse unas copas”.

En realidad, Mariano Rajoy sólo ha conseguido una tregua de apenas un semestre. La gran prueba tendrá lugar cuando en el próximo otoño, tras un trimestre de que pueda aplicarse lo presupuestado para este año tendrá que conseguir que se aprueben los de 2018.

Predomina la idea de que, de no conseguirlo, tendrá que adelantar las elecciones. Es lo que concluyeron los miembros del Consejo de Sabios de El Nuevo Lunes en los desayunos económicos que publicamos la semana pasada. Sin embargo, Mariano Rajoy es un virtuoso de mantenerse en la cuerda floja parlamentaria. “¿Otoño –dirá remedando a Don Juan Tenorio–, tan largo me lo fiáis?”.

 

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