EUROGALLOS
 
Nº 1418 -27 de junio de 2011


La Europa de los Veintiocho

Beatriz Manrique

En estos tiempos en que el euro se tambalea, en que varios Estados miembros se muestran recelosos de ayudar a otros o en que algunos Gobiernos de la UE llegan incluso a cerrar sus fronteras a los inmigrantes procedentes de otros países comunitarios, hay quienes están deseando pertenecer al conocido como 'club europeo'.

Islandia, Turquía, Montenegro, Antigua República Yugoslava de Macedonia, Serbia o Bosnia y Herzegovina son algunos de los países que conforman la larga fila que espera pacientemente para entrar a formar parte de la Unión Europea. Es decir, en la balanza, pesan más las ventajas de ser un Estado miembro, que los inconvenientes. Croacia es uno de los países que encabezan la carrera por adherirse a la Unión Europea y todo apunta a que será el primero de este pelotón en lograrlo. Según János Martonyi, ministro húngaro de Asuntos Exteriores, Zagreb culminará sus negociaciones para la adhesión "a finales de junio", es decir, antes de que dé comienzo la Presidencia polaca de turno de la UE. Esto se debe, ha explicado Martonyi, al esfuerzo del país de Europa central por acometer las reformas necesarias y cumplir con los capítulos marcados por la UE como requisitos imprescindibles. Sin embargo, cuando Croacia ya roza su adhesión a la Unión Europea, Francia y el Reino Unido han decidido ponerle la zancadilla y han solicitado que se introduzca un sistema de supervisión adicional para la adhesión de este país. El objetivo de las autoridades galas y británicas es que haya un análisis exhaustivo adicional por el que se verifique que el país ha hecho los deberes comunitarios en lo que respecta a la reforma judicial, la cooperación regional y la lucha contra la corrupción y el crimen organizado, entre otras cuestiones. El quid de la cuestión es que para que un país entre a la Unión Europea es necesario el visto bueno de todos los Estados miembros. Así las cosas, Zagreb tendrá que hacer frente a dos huesos duros de roer: el Reino Unido y Francia. Éste último no está por la labor de ponérselo nada fácil; de hecho, las autoridades galas defienden incluso que se introduzca algún instrumento por el que se sancione o bloquee el proceso de ingreso de Croacia a la UE en el caso de que no cumpla con los 35 capítulos marcados por la Unión Europea. José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, se ha opuesto a la idea de incluir controles adicionales. Para calmar los ánimos, ha recordado que una vez concluya el proceso de diálogo, la UE continuará vigilando y supervisando al país. El Ejecutivo comunitario ya consideró la semana pasada que Croacia está preparado para convertirse en el vigésimo octavo Estado miembro de la Unión Europea a partir de 2013. El líder del Ejecutivo comunitario ha resaltado que no se le ha regalado nada a Croacia, sino que el país ha logrado culminar el proceso de los 35 capítulos gracias a su esfuerzo reformista. "Si no fuera ése el caso, no hubiéramos propuesto su adhesión", ha señalado Barroso.

El presidente del país, Ivo Josipovic, se reunió en Bruselas con Barroso y defendió que "no hay marcha atrás en la lucha contra la corrupción ni en la mentalidad de la gente, que ha cambiado de forma irrevocable". Ahora, la pelota está en el tejado de los Estados miembros, que deberán debatir si permiten a Croacia ingresar en la UE en 2013. Francia, el Reino Unido y Países Bajos son los que más reacios se muestran a admitir a Zagreb al club europeo y que exigen un control adicional. Argumentan que así se evitaría lo ocurrido en Bulgaria y Rumanía, que entraron en la UE en 2007 con algunas reformas pendientes, que aún se están revisando periódicamente a día de hoy. Stefan Fule, comisario europeo de Ampliación, ha explicado que no es necesario ese mecanismo adicional que reclaman algunos países para Croacia, porque, en el caso de que Zagreb relaje su ritmo de reformas, la Comisión Europea lo trasladará al Consejo y enviará una advertencia al Gobierno del propio país. Desde Croacia aseguran que continuarán con un espíritu reformista hasta el final, sobre todo en lo concerniente al capítulo 23, el más crítico para Croacia, y centrado en la reforma judicial y en la lucha contra la corrupción. Barroso se ha mostrado confiado en que el proceso seguirá sin que se produzcan retrasos.

En los últimos meses, el país ha acelerado su carrera de reformas para concluir las negociaciones con la Unión Europea y finalizar el proceso cuanto antes. Ha modificado su ley de contratación pública para evitar fraudes y ha reformado los mecanismos de contratación de jueces para que se elijan en función de sus cualificaciones profesionales, entre otras tareas. El ministro húngaro de Exteriores, Martony, ha asegurado que "las condiciones impuestas a Croacia como candidato se consideran suficientes". Después de Croacia, hay otros países como Serbia, Montenegro e Islandia que también están apretando el acelerador para entrar en la UE, aunque están más lejos de lograrlo a corto plazo como Croacia. Belgrado ha dado un paso de gigante con la detención del ex militar serbobosnio, Ratko Mladic, aunque todavía está en libertad otro líder serbio acusado de crímenes de guerra, Goran Hadzic. El viceprimer ministro serbio, Bozidar Delie, ha asegurado que su Gobierno se ocupará de Hadzic y ha señalado que también tiene preparado un plan de acción para "obtener tanto el estatuto de candidato como la apertura de negociaciones durante la próxima primavera". Sin embargo, desde el Parlamento Europeo se han mostrado menos optimistas. Eduard Kukan, eurodiputado popular y presidente de la delegación parlamentaria para los Balcanes Occidentales, ha afirmado que la adhesión "no va a suceder pronto".

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