Nº 1836 lunes 27 de Julio de 2020



TEMA DE PORTADA



Los 140.000 millones del Fondo de Recuperación dan oxígeno al Gobierno
para armar los Presupuestos de 2021, siempre bajo la supervisión de Bruselas

Sánchez amarra una inyección económica sin precedentes

Es un buen momento para el Gobierno, en concreto, para Pedro Sánchez. Tras conseguir cerrar el acuerdo europeo que coloca a España como el segundo país más beneficiado tras Italia, los fondos empezarán a llegar en 2021 porque, “no habrá adelantos”, ha dicho el comisario Gentiloni. Y la primera prueba de fuego serán los PGE del año que viene. La ministra de Hacienda asegura que no disponer de unas nuevas cuentas para 2021 sería como “despreciar” el caudal de dinero que va a llegar desde Bruselas tras alcanzarse un pacto “histórico” entre los Veintisiete.

por Ana Sánchez Arjona

Es un buen momento para el Gobierno, en concreto, para Pedro Sánchez. El Gobierno ha recurrido insistentemente al calificativo de “histórico” para definir el acuerdo europeo. El pacto, por el que España recibirá 140.000 millones, da aire a un Ejecutivo que, tras la investidura en enero, tenía una prueba pendiente: aprobar con los Presupuestos.

Los fondos europeos, algo más de la mitad en ayudas directas, permiten la elaboración de unas cuentas algo más expansivas con las que tapar, al menos, algunos agujeros de la crisis derivada de la pandemia. Y, si se aprueban, acabarán con la incógnita de la duración de la legislatura. “No se entendería que no tuviera como continuidad un proyecto de Presupuestos para vehicular esos recursos para que lleguen a la ciudadanía”, decía la semana pasada la ministra portavoz, María Jesús Montero, tras el Consejo de Ministros.

El Gobierno ha dado ya los primeros pasos para diseñarlos, pese a que aún debe negociar los apoyos. Hacienda quiere presentar unas cuentas anticrisis en otoño y Montero ha invitado a todos los partidos a sumarse a los que llamó los “presupuestos de la recuperación”, especialmente al PP, del que dijo que debería dejar a un lado los “intereses partidistas” para “jugar un papel fundamental”. Es muy poco probable que el PP se sume, pero Moncloa cuenta con negociar el proyecto con los socios de investidura e incluso con Cs.

Pero, lo que importa en este momento es que España, el segundo país más beneficiados por las ayudas tras Italia, recibirá “una cantidad extraordinaria para impulsar la modernización” del país. “Para España es un excelente acuerdo, en primer lugar porque esos fondos serán fundamentales para la transformación de nuestra economía (su papel puede ser incluso más importante que el de los fondos de cohesión de los años 90), y en segundo lugar porque obligará a España a hacer los deberes”, señala Mª Jesús Fernández, economista Sénior especialista en macroeconomía y coyuntura de Funcas.

“España tiene capacidad sobrada para aprovechar esta oportunidad única y realizar las inversiones que necesitamos para un crecimiento más robusto y sostenible en el medio plazo.”, añade en este sentido Mónica Melle, profesora Titular de Economía Financiera Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, UCM

Ese colchón permitirá al Gobierno elaborar unos Presupuestos encaminados a cuadrar el círculo: requerían un aumento del gasto y avanzar en la hoja de ruta de la coalición en materias como la transición ecológica, digital y la recuperación en lo social, en un momento en el que los ingresos públicos flaquean y el déficit puede irse mucho más allá del 10% del PIB.

El pacto europeo allana el camino: el drama hubiera sido la falta de acuerdo. Pero lo ha habido y ha sido histórico.   “Es un hito histórico” dice Santiago Carbó, catedrático de Economía y director de Estudios Financieros de Funcas, “pero está por ver si es un esfuerzo único o un cambio más profundo en la solidaridad económica dentro de la UE”.

“Un éxito de la UE en un momento trascendental tras la salida del Reino Unido porque se ha conseguido sacar los presupuestos plurianuales adelante además del Fondo de Recuperación” asegura Juan Iranzo, catedrático de Economía Aplicada de la UNED.

Y todo esto “con fuertes populismos rechazando la idea de la Unión –Salvini- en Italia, además de los peligrosos movimientos geopolíticos”, puntualiza Miguel Ángel Bernal, economista y profesor del IEB, para el que, la mutualización de la deuda es también una buena noticia. “Este endeudamiento puede sentar las bases o ser la semilla que sirva para el ansiado Tesoro Europeo.  Es algo que se lleva persiguiendo durante mucho tiempo por parte de los países con peores números en cuanto a déficit y ratio deuda”

La desventaja, para Carbó, “es que deja endeudamiento para muchos años y dificulta que puedan crearse fondos similares si fuera necesario”.

Una mutualización que no ha sido tal para Juan Iranzo que matiza. “No se ha mutualizado la deuda. Se va a emitir conjuntamente, se han endeudado hasta 2058 pero cada uno siendo responsable de su prpia cuota. No es una emisión mancomunada y no tiene nada que ver con la idea de los eurobonos”.

Pero no solo ha sido un buen acuerdo para España, lo ha sido también para los países frugales. “Ellos son los que más se benefician de la integración de la UE, y tienen mucho que ganar con la sostenibilidad económica de España e Italia” dice Mª Jesús Fernández. “Sobre todo”, añade Iranzo, “porque han impuesto su idea y no solo porque han reducido las transferencias, sino porque se ha establecido para Austria, Dinamarca, Holanda y Suecia algo similar al cheque británico, cheque verde, a modo de compensación”.

Es más,  “los frugales cierran un capítulo en el que se les había criticado mucho y va a ser difícil que, tras su gesto, se les reproche su modelo fiscal (demasiado favorable a las empresas y dañino para la competencia europea) o se les obligue a modificarlo”, explica Carbó.
Estos países han conseguido algo más, que las ayudas estén vinculadas a la condicionalidad lo que, aparentemente no está explícita en el memorando “pero sí habrá un seguimiento y podría ser difícil que haya liberación de tramos de fondos si no hay una consolidación fiscal clara y reformas significativas”, asegura

Los fondos hay que recibirlos contra proyectos concretos de inversión en digitalización, en medio ambiente, “lo que obliga”, opina Juan Iranzo, “a elaborar un programa de estabilidad presupuestaria a medio y largo plazo”.

Se trata de un escenario que podría afectar a la ruta fiscal del Gobierno. “Va a tener que hacer un cambio de 180 grados en su política, tanto fiscal como en sus planes para la reforma laboral y la reforma del sistema de pensiones”, advierte la economista senior de Funcas mientras Mónica Melle recuerda que Bruselas se reserva la posibilidad de que, si los países no cumplen con sus hojas de ruta fiscal, las subvenciones puedan no llegar nunca a su destino.

Los expertos aseguran que esta “condicionalidad” puede verse como una oportunidad para implementar las reformas estructurales. “España tendrá que controlar el gasto en pensiones, deberá hacer cambios para mejorar la contratación y modernizar el mercado laboral, tendrá que acometer una reforma fiscal para  cuadrar las cuentas públicas”, explica Melle, porque estos fondos hay que recibirlos, señala Iranzo “contra proyectos concretos inversión en digitalización,en medio ambiente…lo que obliga a un programa de estabilidad presupuestaria a medio y largo plazo”.


La PAC, el patito feo del acuerdo


Este 2020 no ha sido fácil para los agricultores españoles. A inicios de año desplegaron sus “tractoradas” para pedir equidad en los precios de la cadena de valor y cese a la competencia desleal externa. Ahora que por fin la Unión Europea consolida una posición en torno al Fondo de Recuperación y al presupuesto plurianual, se recortan en casi 10% los dineros de la Política Agraria Común (PAC). Agricultores y comunidades cuestionan la decisión en un escenario socioeconómico complejo y no con buenas perspectivas.

“Los recortes en la Política Agrícola Común formaría parte de las dos caras del acuerdo, y se situaría en la parte negativa” señala Miguel  Ángel Bernal. No obstante, “el impacto sobre nuestro país en concreto dependerá de los criterios que se sigan en la aplicación de los recortes”, dice Mª Jesús Fernández.

Una mala noticia “en un momento en el que hemos aprendido el valor de una agricultura europea y propia”, opina Santiago Carbó aunque, explica,  “por otro lado, parece también que algunos de los fondos de recuperación podrán destinarse al sector agrícola, lo que puede paliar en cierta medida la caída en los fondos”.

El diseño de la nueva PAC se ajusta a una agricultura de cultivos extensivos y de grandes superficies,  “lo que dejaría fuera del reparto del presupuesto comunitario a los pequeños agricultores de zonas con dificultades orográficas que rodean toda la costa española, las Baleares y las zonas de montaña del interior” apunta Mónica Melle para la que tampoco fomenta los sistemas ricos en especies “ni evita la degradación de los actuales, ni ayuda a mitigar y adaptarnos al cambio climático, ni a evitar la despoblación de nuestro medio rural”.

La organización agraria ARAG-ASAJA califica de “golpe traicionero al sector agrario” el acuerdo alcanzado: “Los agricultores y ganaderos serán los grandes perjudicados de la reducción de un 9,6% de las ayudas directas de la PAC este mismo año”.


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