Nº 1812 lunes 10 de Febrero de 2020


DESTACADO


Las piezas secretas que se van conociendo no salen a la luz espontánea y desinteresadamente

Esta semana disfrutamos de dos filtraciones relacionadas con el BBVA

NL

La gran ventaja de la declaración del secreto del sumario es que se va revelando y recibe mayor atención que si no hubiera tal declaración de secreto y los miles de folios que generalmente generan los procesos judiciales estuvieran al alcance del público. Como suele decirse: si quieres que un asunto permanezca en secreto, publícalo en un libro.

Obviamente, las piezas secretas que se van conociendo no salen a la luz espontánea y desinteresadamente, como un servicio a la transparencia de las instituciones, sino que son producto de filtraciones interesadas en beneficio de las partes implicadas en los delitos que se juzgan. La filtración se ha convertido en una herramienta útil manejada por hábiles abogados en beneficio de la imagen de sus clientes. También es obvio que lo que se filtra, siendo cierto, no contribuye precisamente a la verdad, que es lo que el juez pretende alcanzar juntando las piezas de un puzle casi siempre enrevesado.

Pagos a Villarejo contra Ausbanc

En el caso que nos ocupa, los delitos supuestamente cometidos por FG durante su presidencia del BBVA,  nos hemos beneficiado esta semana de dos hermosas filtraciones. La primera, servida por ‘El Confidencial’, está relacionada con el encargo del banco a Villarejo, el nefasto policía que está en prisión provisional, para neutralizar a Ausbanc, a Luis Pineda y compañía, que chantajeaban al banco para obtener importantes cantidades de dinero por su silencio. La segunda, ofrecida por ‘El País’, se refiere a la destrucción de documentos por parte del BBVA que obstaculizan la labor de la Justicia en la investigación de los delitos supuestamente cometidos por su expresidente Francisco González (FG).
Como saben nuestros lectores, Ausbanc era una falsa asociación que se presentaba como una asociación sin ánimo de lucro dedicada a la defensa de los pequeños ahorradores que ahora está en el banquillo por las extorsiones realizadas a distintas entidades.

En el sumario filtrado por ‘El Confidencial’ se revela que Villarejo, además de los espionajes de todos conocidos usados para defenderse del asalto de Sacyr, fue pagado por el banco contra Ausbanc. Salen a colación en la revelación sumarial la supuesta corrupción de jueces, fiscales y otros servidores de la Justicia a los que se señala como comprados por la falsa asociación de defensa de los que sufren agravios bancarios.

 “El policía –revelaba ‘El Confidencial’– elaboró el dosier para BBVA, que le pagó más de siete millones de euros entre 2010 y 2017 por investigar a la falsa asociación de usuarios de banca que presidía Luis Pineda para tratar de desactivarla. El presunto cabecilla de la ‘operación Tándem’ bautizó esa carpeta con el nombre de mafia judicial”, según recoge el sumario del caso, al que ha tenido acceso ‘El Confidencial”.

Destrucción de documentos en el BBVA
En la segunda filtración sumarial de la semana, lanzada también el pasado miércoles, esta vez en ‘El País’, se da cuenta de un capítulo donde PwC detalla el listado de al menos 252 archivos “dañados o de imposible lectura” que la auditora no pudo descifrar para enviar la información que le pidió el juez Manuel García Castellón.

“El equipo de PwC –cuenta Íñigo Barrón en ‘El País’– ha rastreado miles de llamadas o correos de las personas que ‘a priori’ podían estar más relacionadas con Villarejo entre 2004 y 2017. Según la entidad, hacían rastreos con palabras clave para llegar hasta los empleados del BBVA, imputado en esta causa, que podían haber conocido actividades irregulares relacionadas con Villarejo. Por eso, estos archivos deben ser los que llamaron la atención a los expertos. Esta búsqueda, en algunos casos, llegó hasta sistemas informáticos o móviles ya en desuso dentro del banco”.

Una filtración que parece destinada a salvar a la auditora al tiempo que sugiere obstrucción por parte del banco ahora dirigido por Carlos Torres para oscurecer lo que ocurrió.

Barrón reproducía también un párrafo del sumario en el que se dice que el Tribunal Anticorrupción considera probado que el BBVA pagó 10,28 millones de euros al comisario Villarejo por labores de espionaje a sabiendas de que era un policía en activo.

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