Nº 1811 lunes 3 de Febrero de 2020



TEMA DE PORTADA



El presidente no ha dudado en sacrificar al que fuera su mano derecha económica y ha apostado por la vicepresidenta artífice del plan estrella de la legislatura

Moncloa cierra filas con Ribera y deja caer a Sevilla

La salida ‘voluntaria’ de Jordi Sevilla, por acción o por omisión de Moncloa, estuvo a punto de plasmarse en un cese forzoso, dada la delicada posición en la que, dicen, se colocó a sí mismo el ya expresidente de Red Eléctrica. Las discrepancias con la vicepresidenta Ribera sobre el diseño y la estrategia de lo que debía ser en el futuro la empresa y las críticas vertidas contra la CNMC por la nueva regulación del sector energético son el resumen de una gestión no especialmente brillante de la compañía semipública que Sevilla ha pilotado durante algo más de año y medio.

 

Por Ana Sánchez Arjona


Pedro Sánchez lo tenía claro, entre Jordi Sevilla y Teresa Ribera… escoge a la segunda, no en vano es a ella a quién ha encargado desarrollar el plan estrella de la legislatura, una apuesta de futuro que debe liderar Ribera aupada a una vicepresidencia y con el viento a su favor por su buen trabajo al frente del Ministerio de Transición Ecológica, y por su compromiso firme con la ambiciosa agenda climática que se ha marcado Moncloa.

En el otro lado, el que fuera la mano derecha económica del presidente del Gobierno, allá por 2016, y al que ahora, tras los enfrentamientos con Ribera, inasumibles para el Ejecutivo, Sánchez ha optado por indicarle la puerta de salida, una invitación que el ya ex presidente de REE vestía de dimisión…por "injerencias externas y discrepancias en el entorno regulatorio".

Sánchez sabe que un enfrentamiento entre REE y el ministerio de Transición Ecológica no es bueno ni para el mercado eléctrico ni para la economía en general y además es consciente de que transmite justo la imagen contraria a la de fortaleza y cohesion del nuevo Ejecutivo que él mismo intentaba trasladar a los inversores en el foro de Davos.

Así que esa ‘salida voluntaria’ de Jordi Sevilla, por acción o por omisión de Moncloa, estuvo a punto de plasmarse en un cese forzoso, dada la delicada posición en la que, dicen, se colocó a sí mismo.

Discrepancias estratégicas

Sevilla, que llevaba en el cargo desde mediados de 2018, mantuvo desde el principio serias discrepancias estratégicas sobre el futuro de Red Eléctrica con la ministra ya que pretendía cambiar el perfil estratégico de la empresa para rebajar su dependencia de los ingresos regulados que llegan de la factura de la luz. Su intención era, por tanto, diseñar una estructura con distintas áreas de negocio (telecomunicaciones, satélites, tecnología, transporte e internacional) que permitieran a REE una mayor visibilidad en el medio plazo.

Sin embargo, esta hoja de ruta chocó de frente con los planes de la ministra Ribera, muy preocupada por que Red Eléctrica se dedicara solo a su actividad primordial: el transporte y la operación del sistema eléctrico español.
Ribera simpre ha defendido que REE debía mantener un papel de gestor técnico del sistema eléctrico en España, sin aventuras de diversificación geográfica o de negocio

Pero no sólo eso enfrentó a ambos, sino también la compra de Hispasat, un negocio que, aseguran los expertos, no tiene ninguna sinergia con los objetivos de un monopolio como el del transporte eléctrico. Sevilla ejecutó la operación después de anunciar en varias ocasiones que no tenía interés en la compañía.

Pero la tensión se disparó especialmente cuando REE protagonizó un duro enfrentamiento con la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, CNMC, por la nueva regulación del sector energético que ha sacado adelante este organismo, y que supone fuertes recortes a los ingresos del grupo.

El regulador independiente es otro de los organismos críticos con la diversificación que pretendía Sevilla de Red Eléctrica, cuyos ingresos dependen de la factura que pagan los consumidores.

“En todo este laberinto de intenciones”, aseguran las fuentes consultadas, “la dirección de Red Eléctrica se ha sentido menospreciada porque no se han tenido en cuenta que algunas de sus reclamaciones eran susceptibles de ir al órgano de mediación entre Gobierno y CNMC”

Sevilla ha intentado, además, lanzar el mensaje de que su salida se debía a las críticas que había vertido contra la Comisión, en cuyo consejo está el marido de Teresa Ribera, Mariano Bacigalupo, lo que supuso una vuelta de tuerca en la tensión que han mantenido ambas partes. No obstante, las acusaciones de Sevilla carecen de fundamento, puesto que la CNMC es un organismo colegiado y las diferentes propuestas no salen de un sólo consejero sino de los servicios técnicos y, además, requieren del apoyo de la mayoría para aprobarse.

Así que su falta sintonía con el en el nuevo Gobierno se hizo evidente cuando la ministra de Hacienda y portavoz, María Jesús Montero, cerró filas con la vicepresidenta de Transición Ecológica a la que calificó de muy cuidadosa con la independencia de la compañía. “La ministra Ribera se caracteriza por dar absoluta autonomía a las empresas participadas”, en clara referencia a los motivos aducidos por Sevilla para abandonar su cargo.

Jordi Sevilla, entregó una carta de despedida a los miembros del consejo de administración de REE en la que aseguraba, entre otras cosas, que las razones de su salida tenían que ver con restricciones externas sobrevenidas “y discrepancias en el ámbito regulatorio que podrían afectar a la buena marcha de la compañía, a sus planes de futuro y a mi gestión como presidente”.

La carta de despedida

Añadía en la carta que su decisión ha sido completamente “voluntaria” y la justifica en el “desgaste que para mí ha representado la defensa de los intereses de la compañía en los últimos meses” y por ello considera que “ha llegado el momento de dar el relevo a una presidencia que impulse la nueva etapa que se abre para Red Eléctrica”.
Sin embargo, de esta despedida que negro sobre blanco ha plasmado Sevilla, se desprende que su decisión no ha sido tan voluntaria como asegura porque ni siquiera ha dado margen para buscar un sustituto lo que supone dejar a la empresa en una situación nada cómoda.  Pese a todo, el día a día está garantizado por el plan de contingencia que ya ha activado REE.

El resto de la misiva hace un relato de los resultados de su gestión: un nuevo plan estratégico, una propuesta de planificación energética o la compra de Hispasat.

Una gestión que para muchos no ha sido especialmente acertada.  “Únicamente la fortaleza de un equipo de grandes profesionales como el que tiene la compañía ha evitado que la situación se volviera mucho más insostenible”.

 

Los frentes abiertos de REE


Nadie duda del papel especialmente importante de REE para el suministro eléctrico lo que hace de ella una compañía estratégica para la seguridad nacional energética.
Participada en un 20% por la Sepi es, después de Aena, el mayor activo de la Socidad Estatal de Participaciones Industriales.

Con una capitalización de casi 10.000 millones, el 20% del Estado en REE vale 2.000 millones, en su mayor parte plusvalía.

De REE, y de cómo esta empresa diseñe la red de alta tensión en los próximos años, va a depender toda la Transición Energética, un proceso de reconversión histórica del mercado energético que va a implicar, entre otras cosas, la integración masiva de renovables a la red, la desconexión y desguace de centrales de carbón y nucleares, y la integración de miles de electrolineras para atender las recargas del coche eléctrico.
Para que esta transformación sea posible, REE tiene que adaptar toda la red y hacerlo con una precisión milimétrica.

La dimisión de Jordi Sevilla de la presidencia de Red Eléctrica, apenas año y medio después de su nombramiento, se produce cuando la empresa había empezado a recorrer una nueva senda estratégica.

Ahora, REE queda en una situación incierta.

El grupo preparaba una actualización del plan estratégico, diseñado para el periodo 2018-2022. Tras la compra de Hispasat y de Argo, la nueva regulación de la CNMC, y el avance del proceso de transición ecológica, el plan tenía que redefinirse.
Independientemente de si se avanza o no hacia la diversificación, queda pendiente de integrar la que ya se ha hecho.

La salida de Jordi Sevilla ha forzado a la compañía a activar su plan de contingencia. En concreto, ha iniciado el proceso de selección del sustituto de Sevilla, que deberá ser nombrado por parte del consejo de administración tras la pertinente convocatoria de la consejera independiente coordinadora y previo informe favorable de la comisión de nombramientos y retribuciones.

El plan también establece que la consejera independiente coordinadora, Carmen Gómez de Barreda, asuma la gestión del consejo y la presidencia temporal de las reuniones del mismo, mientras que el consejero delegado, Roberto García Merino, además de sus funciones propias, gestionará la representación de la compañía frente al Gobierno y la Administración del Estado.

Además, este último será la persona responsable de comunicar información a los medios de comunicación, a los inversores y a los accionistas. Por su parte, el presidente de la comisión de Auditoria, Antonio Gómez Ciria, asume temporalmente la gestión sobre las funciones de auditoria interna y control de riesgos.



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