Nº 1810 lunes 27 de Enero de 2020


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La cumbre capitalista de Davos aplaudió el chorreo

que les echó Sánchez

NL

Davos, la pequeña ciudad suiza de poco mas de 10.000 habitantes, una célebre estación de esquí que ha sido durante muchos años algo parecido al Moscú de la Internacional Capitalista, una cumbre muy exclusiva de banqueros, presidentes multinacionales y multimillonarios, ha dado últimamente muestras de querer quitarse el sambenito del capitalismo sin corazón, del liberalismo salvaje, abriendo sus puertas a sindicalistas y a gobernantes de izquierdas. Quiere responder al aséptico título de la cumbre anual: “Foro Económico Mundial”.

El Foro recibió el año pasado con afectiva curiosidad a Pedro Sánchez, al tiempo que la ministra de Economía, Nadia Calviño, y Ana Botín intercambiaban ideas feministas. El pasado miércoles Davos ha recibido a Sánchez de forma más calurosa, un presidente que no era un socialdemócrata al uso, perfectamente asimilable por la cumbre capitalista, sino el jefe de un Gobierno de coalición de los socialistas con la izquierda del PSOE, o sea, con comunistas.

La exclusiva cumbre capitalista ha aplaudido el chorreo que les echó el presidente español, que venía franqueado por sus dos flamantes vicepresidentas: la de Economía, Nadia Calviño, y Teresa Ribera, encargada de la transición ecológica y la revolución digital, dos ejes básicos del Gobierno, y por los no menos respetables presidentes de Iberdrola, Repsol o Acciona, y la presidenta del Banco Santander sin que a nadie se le ocurriera expresar sus inquietudes ante sus malas compañías, los de Unidas Podemos.

Un capitalismo inclusivo

Los asistentes al Foro han escuchado con algo más que cortesía las propuestas efectuadas por Sánchez para una reformulación del capitalismo de forma que sea socialmente inclusivo, activo contra el deterioro del medio ambiente e intervencionista ante unos mercados ciegos ante valores extraeconómicos sentidos por una opinión pública más beligerante al respecto. Porque, aseguró, “los ciudadanos creerán en la democracia si la democracia cree en ellos”.
Acusó Sánchez de que “vivimos en sociedades prósperas que tienen niveles alarmantes de vulnerabilidad social” y proclamó la necesidad de una nueva era que resuelva el fracaso del neoliberalismo, de forma que no permita que el progreso económico se haga a expensas de los seres humanos.

En su opinión hay que ir un paso más allá, pues no basta con redistribuir la renta, sino que hay que asegurar que los mercados funcionan “de forma más justa y democrática”.  “No puede haber, sentenció, justicia social sin justicia fiscal”.
Pero no hizo un discurso al estilo del primer Tsipras, el dirigente de la coalición de la izquierda radical que finalmente tuvo que envainársela ante la cruda realidad. Sánchez ha dejado claro que respetará el sagrado mandamiento de la estabilidad financiera.

El presidente aseguró para tranquilizar de los presentes que el compromiso del Gobierno es “una sólida gestión de las cuentas públicas para asegurar la reducción de la deuda y el déficit público para generar mayor confianza y permitir más posibilidades de acción”. Benditas palabras.

Sánchez, en vanguardia de la socialdemocracia

Pedro Sánchez es hoy un ejemplo para los socialdemócratas europeos, que por fin pueden apoyarse en una victoria socialista, una advertencia para el capitalismo mundial y una opción razonable, la del mal menor, para el gran capital español que, siempre pragmático, opta por quien puede despejar incertidumbres y proporcionar cierta estabilidad, caldo de cultivo necesario para los negocios.

La Comisión Europea está encantada con el presidente, que proclama como punto esencial de su política el europeísmo. Y la prensa económica mundial, en general beligerante y conservadora en lo político, ha alabado la victoria socialista que, están convencidos, contribuirá a una mayor estabilidad que es lo único que exigen al Gobierno tanto los empresarios concretos como sus asociaciones. Han asimilado rápidamente la coalición con Unidas Podemos, de la que abominaban. 
“Ni siquiera me han preguntado por Unidas Podemos, un grupo a la izquierda del PSOE, he tenido que sacar yo el tema”, comentaba a la salida de una reunión con un grupo de inversores, y resaltaba que este partido ha recibido “un claro respaldo a todos los niveles”. Según informaba ‘El País’, el jefe de Operaciones Internacionales de Morgan Stanley, Frank Robert Petitgas, llegó a decir: “El mercado ha comprado bien este Gobierno, cree que va a ser razonable y responsable y hará una política seria”.


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