Nº 1793 lunes 23 de SEPTIEMBRE de 2019


ECONOMÍA



Cinco años de instrucción, diez meses de juicio, 34 acusados, 57 testigos, 20 peritos y dos conclusiones: Rato la paga y los reguladores se libran

La salida a Bolsa de Bankia, vista para sentencia


Se puede decir sin temor a equivocarse que el de la salida a Bolsa de Bankia ha sido el juicio del año. Cinco años de instrucción, diez meses de juicio, 72 sesiones, más de 50 abogados, 34 acusados en el banquillo, 57 testigos y 20 peritos en el estrado. Las dimensiones del caso, de las comparecencias, el mar de fondo político y la propia trascendencia de esta macrocausa que juzga las posibles irregularidades en el estreno bursátil de la entidad y, si hubo o no maquillaje de las cuentas, ha provocado hasta tres retrasos en el final del proceso que, ahora sí, queda visto para una sentencia que los expertos calculan que se conocerá a final de año. En este punto, dos parecen ser las únicas certezas: Rato y el que fuera su equipo directivo tienen todas las papeletas para sumar un buen número de años de condena, mientras que los organismos reguladores, del Banco de España a la CNMV, todo parece indicar que saldrán indemnes.

Nuria Díaz

El 26 de noviembre de 2018, tras más de cinco años de instrucción, comenzaba el juicio en la  sección cuarta de la sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, presidida por la juez Ángela Murillo, por las presuntas irregularidades en la salida a Bolsa de Bankia. Esta semana, tras tres retrasos y diez meses después, queda visto para sentencia. Todos los expertos coinciden en señalar que tanto por la dimensión del propio proceso – más de 50 abogados, 34 acusados en el banquillo, y 57 testigos y  20 peritos- como por su dimensión social al tratarse del mayor rescate financiero en nuestro país, él de Bankia tiene todos los méritos para ser el juicio del año. La sentencia llegará probablemente según varias fuentes consultadas para finales de año y además, puede ser más dura de lo que inicialmente se esperaba. La razón: la Fiscalía ha señalado en su escrito de conclusiones definitivas, que expuso durante veinte horas, que amplía su acusación añadiendo otra figura: la de falsedad contable, lo que ha provocado que se elevase la petición de pena para los cuatro principales acusados: el expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, y otros tres administradores, José Luis Olivas, José Manuel Fernández Norniella y Francisco Verdú. En el caso de Rato la pena reclamada ha subido desde los cinco años y medio de cárcel hasta los ocho años.
Además, la Fiscalía también incluyó a otras diez personas a las que hasta ese momento no había acusado, entre ellas exintegrantes del comité de auditoría como Miguel Ángel Soria; el exdirector de riesgos, Ildefonso Sánchez Barcoj; el interventor de Bankia, Sergio Durá; y el socio auditor de Deloitte, Francisco Celma. Consideraba que todos habían colaborado en las presuntas irregularidades.

La ‘falsedad contable’, clave

Con dicha lectura, la fiscal Carmen Launa ponía su impronta en la causa, la misma de la que se puso al frente el pasado noviembre cuando tomó el relevo del actual jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, que descartó de inicio este posible delito al no haber indicios "más allá del forzado acomodo de las cuentas a la siempre elástica normativa contable".

La inclusión por parte de la Fiscal de la “falsedad contable” también ha elevado el tono de los abogados defensores que afirman que por parte del Ministerio Público se ha vulnerado el derecho a la defensa tras el cambio de acusación dado que, alegan, “ahora no saben de que tienen que defenderse”. En el caso de la defensa de Bankia por ejemplo, los abogados insisten en la ausencia de dolo y en cualquier caso en las iniciativas puestas en marcha para devolver la inversión a todos los minoritarios que se quisieron acoger al cauce extrajudicial.
Lo cierto es que Launa no ha escatimado en adjetivos. La fiscal anticorrupción sostiene que “lo que aquí se ha juzgado es una de las mayores estafas que hemos conocido, tanto por su cuantía como por el número de afectados y el impacto que tuvo en la economía en general” y que la valoración del grupo BFA en 6.000 millones de euros por encima de su precio real “no fue un error empresarial, como tampoco lo fue crear con estos activos sobrevalorados una filial, Bankia, y sacarla a Bolsa sobre la base de un folleto que ocultaba esta sobrevaloración ficticia y el deterioro real”.

El papel de los inspectores

Para llegar a estas conclusiones, la fiscal ha tenido en cuenta principalmente, señalan fuentes del sector, las declaraciones de los inspectores del Banco de España José Antonio Delgado y José Antonio Casasús que explicaron en sus declaraciones que cifraban en unos 20.000 millones la morosidad encubierta en las cuentas de 2011.

Para José Baltasar Plaza, director del bufete de abogados Rosales, uno de los despachos que ejercen la acusación particular , y en espera de ls sentencia, “ha quedado absoluta y meridianamente probado, en estos diez meses de juicio, que los directivos y gestores de la entidad ,capitaneados por Rodrigo Rato, cometieron dos delitos cuando decidieron a sacar a Bolsa a Bankia en verano se 2011: el de estafa a inversores ( art. 282 bis del código Penal) y el de falsedad en las cuentas ( 290 CP)”. “Se ha echado  no obstante en falta, señala, que en el banquillo estuvieran también como acusados personas físicas ( Miguel Ángel Fernández Ordóñez, Julio Segura) , personas jurídicas e instituciones como el Banco de España o la CNMV e, incluso, algunos otros políticos del más alto grado de poder, pero tenemos lo que tenemos, que no es poco”. “Probablemente se “vayan de rositas” de la condena penal entidades como la propia Bankia, BFA y Deloitte, exculpación está reprochable fundamentalmente a la Fiscalia Anticorrupción, que al final retiró su acusación contra ellas, aunque siguen acusadas por algunas acusaciones particulares. Sería una pena y una injusticia”.

Arantxa del Rincón abogada de Arriaga Asociados, bufete que no participa en la causa penal, aunque si lleva centenares de demandas civiles de inversores, se pregunta “¿Qué ocurrirá con los responsables de Bankia en la macro causa penal? Pues estamos expectantes, como el resto del país. Podría ocurrir como con las preferentes, que se fueran de rositas. Pero lo cierto es que mucho ha llovido desde entonces y a los jueces no les tembló el pulso para imponer condenas en el juicio de las tarjetas black. Sea como fuere, lo que tenemos claro en Arriaga (y así lo han dicho en la causa penal los peritos Víctor Sánchez Nogueras y Antonio Busquets, así como la totalidad de Juzgados de Primera Instancia y Audiencias Provinciales del país en los miles de juicios civiles habidos) es que las cuentas de la salida a Bolsa no reflejaban la imagen fiel de la entidad y que fueron esas cuentas (la imagen de solvencia que Bankia transmitió al mercado) las que sirvieron de señuelo para que miles de ahorradores invirtieran en acciones y, por ende, perdieran sus ahorros. En definitiva, si en el caso de todos o parte de los acusados se dan los elementos necesarios para que su actuación sea constitutiva de los delitos de estafa a inversores o de falsedad contable, es una cuestión verdaderamente compleja. Pero la verdad de lo ocurrido es que las cuentas no reflejaban la imagen fiel de la entidad y eso es incontestable.

Tanto Plaza como del Rincón, asi como otras fuentes consultadas,  parecen tener claro que mientras que en el caso de Rodrigo Rato y algunos otros imutados de la cúpula de Bankia,  lo que está sobre la mesa es la cuantía de la condena, la propia Fiscal ha evitado que el Banco de España o la CNMV, pese a reconocerles errores manifiestos, vayan a tener que afrontar pena alguna.

Un macrojuicio con mil anécdotas

72 sesiones dan para mucho. El juicio de Bankia ha estado plagado de anécdotas, algunas con más trascendencia que otras.

La cosa ya se torció un poco cuando en enero, recién reanudado tras las navidades, y en medio de un tenso interrogatorio al expresidente del banco Rodrigo Rato que aún no había  concluido, el juicio se pospuso hasta finales de mes por qua la fiscal Carmen Launa, recién incorporada estuvo más de dos semanas de baja. Después se vió que la sintonía de ésta con la jueza Ángela Murillo no siempre era la mejor. Murillo llegó a decirle en una ocasión en la que la fiscal se expresaba con vehemencia que “se tomara un lexatín o algo”. Murillo también protagonizó otra divertida anécdota cuando fue incapaz de pronunciar correctamente el apellido del presidente de Bankia, José Ignacio Gorigolzarri. Ese día, llevada ya por la confusión Murillo incluso llegó a dudar sobre la fecha del día.

Launa por su parte, dio por muerta y posteriormente acusó a  a la exconsejera de BFA Mercedes Rojo.

También se perdian cuestonarios. La exgerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, que pidió testificar por cuestionario, perdió el suyo, lo que retrasó su testimonio en princiio, testmonio que finalmente nunca se llegó a producir.


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