Nº 1757 lunes 3 de Diciembre de 2018


DESTACADO


Una fecha para la Historia: el 29 de marzo de 2019 el Reino Unido dejará de ser miembro de la Unión Europea

Pero, ¿estuvo alguna vez el Reino Unido dentro?


NL

Aunque el Reino Unido de Gran Bretaña y Norte de Irlanda es miembro fundador de la comunidad europea, uno se pregunta si alguna vez estuvo este país, realmente, en cuerpo y alma en el proyecto europeo.

Entró en la comunidad, entonces Mercado Común Europeo,  con el espíritu de la posguerra mundial y, por tanto, con la bendita intención de pergeñar un proyecto constructivo que edificara la paz eterna entre Estados que se habían relacionado a lo largo de la historia, especialmente en el último siglo, por medio de guerras. El caso más sangrante fue el enfrentamiento entre Francia y Alemania, dos vecinos enredados encarnizadamente en el campo de batalla desde la guerra franco-prusiana (1870). Y con más países en liza en la Primera Guerra Mundial, la Gran Guerra, y en la Segunda, la verdaderamente mundial.

Obviamente, la incorporación del Reino Unido tuvo también motivaciones comerciales, pues la mayor parte de su comercio exterior se realizaba con los vecinos, un mercado europeo que es lo que ahora Theresa May trata de mantener tras la salida de su país del club que pasará de 27 a 26 y que establecerá una frontera entre Inglaterra e Irlanda, que sigue dentro.

Más freno que liderazgo

A lo largo de su permanencia en lo que hoy es la Unión Europea, el Reino Unido ha sido más un freno que lo que podría esperarse de un país de su importancia económica y su condición de centro financiero de primer orden, así como de su admirable cultura democrática que no todos los países miembros pueden exhibir, desde Austria hacia la derecha del mapa.

El Reino Unido ha aceptado tradicionalmente, con extrema reticencia, los pasos avanzados hacia una mayor integración del continente. Se ha mantenido al margen del hecho más relevante al respecto: la Unión Monetaria que representó el euro, la moneda común. Y en términos de política internacional se ha mantenido más cerca de los Estados Unidos de América que de la construcción de lo que pudieran ser los Estados Unidos de Europa.

En cierta manera, en los ‘europasillos’ de Bruselas predomina el alivio mal disimulado ante la retirada de un socio molesto, lo que se ha notado de forma casi ostentosa en las negociaciones con Theresa May.

Bruselas ha ganado claramente la batalla a Londres demostrando algo que produce sorpresa y que pudiera percibirse como un milagro: la disciplina interna mostrada por la unión de 26 países variopintos entre los que hay de todo, incluido en algún caso los que desafían los valores fundacionales de la UE,  cuando lo que predomina en la Opinión es la exageración de las divisiones internas.

Qué aisladas se quedan las Islas

Habría que revisar la orgullosa expresión británica cuando la niebla dejaba aislado al continente. La Unión Europea se ha mostrado como un bloque sólido. Incluida Italia, que, rebeliones fiscales aparte, entiende que fuera de la Unión hace un frio gélido, como bien saben los griegos tras el desafío frustrado de Yanis Varoufakis.

Ahora podemos convenir lo aislado que se queda la isla del otro lado del canal. El espectáculo de los debates parlamentarios que hemos podido ver en directo muestra el desgarro interno de un país dividido en dos mitades, como Cataluña, en el que Teresa May, la ‘premier’, que por cierto no era partidaria del ‘Brexit’, se bate desesperadamente, consciente de que no cuenta con la mayoría.

Aún está por ver si la conseguirá cuando se celebre, el próximo 12 de diciembre, miércoles, la votación en la Cámara de los Comunes que decidirá sobre el acuerdo de la desunión ordenada pactado por la primera ministra. Si lo aprueba se habrá procedido a la consumación de un divorcio histórico con una fecha para los libros de texto y las efemérides mundiales: el 29 de marzo de 2019 el Reino Unido de Inglaterra e Irlanda del Norte habrá dejado de ser miembro de la Unión Europea. 

Las consecuencias son difíciles de adivinar pero parece que perjudicarán más al solicitante del divorcio, la orgullosa Albion que, a partir de dicha fecha, se convierte en lo que los críticos británicos a May denominan “país vasallo”.  No obstante parece, en opinión del Consejo de Sabios de El Nuevo Lunes, que el divorcio perjudicaría a España. Les remito a ustedes a lo que opinan nuestros expertos en las páginas dedicadas en esta edición a “Los Desayunos de El Nuevo Lunes”.

Si el Parlamento no respalda el acuerdo, la ruptura con la Unión Europea se producirá a lo bestia. Sería un portazo que no creemos que beneficie a nadie, pero así funcionan las pasiones políticas.


... y todo El Nuevo Lunes en www.elnuevolunes.es

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