Nº 1743 lunes 30 de julio de 2018


entrevista



Pedro Duque, ministro de Ciencia, Innovación y Universidades

 

“Vamos a negociar una Ley de Universidades que garantice que ningún talento se malogre por falta de recursos”

 

     

El ministro estrella del Gobierno afirma que España es un país de talento, con gran potencial de crecimiento, que debe situar nuestro I+D+i y las universidades en el lugar que se merecen. Partidario de explorar Marte cuanto antes, este astronauta e ingeniero aeronáutico confirma que su ministerio se involucrará en los grandes proyectos que tienen como objetivo situar a Europa y a nuestro país en las posiciones de liderazgo. Su Ley de Universidades intentará modernizar e internacionalizar la educación pública para garantizar que ningún talento se malogre por falta de recursos. Duque, el viajero que “piensa rápido” y sobre todo en inglés, confiesa a El Nuevo Lunes que jamás imaginó su nuevo cargo en un departamento donde el objetivo es alcanzar retos importantes en poco tiempo.

 

Luis C. Ramírez / Nuria Díaz

¿Alguna vez pensó que sería el ministro de Ciencia?
En absoluto. Pero afronto esta etapa con un enorme entusiasmo, siendo también  plenamente consciente de la gran responsabilidad que conlleva. Nos hemos planteado retos muy importantes que debemos alcanzar en poco tiempo.

¿Cuál es el principal reto científico al que enfrenta España ?
España es un país de talento con un gran potencial de crecimiento y cuenta con universidades de una gran calidad. Debemos, en consecuencia, situar a nuestro sistema de I+D+I y de universidades en el lugar que se merece. Nuestro principal objetivo es incrementar de forma progresiva los recursos destinados a la I+D+I y garantizar una financiación estable y continuada incluso en épocas de crisis. A tal efecto, en los próximos años aumentaremos la inversión pública e incentivaremos la inversión privada en actividades de I+D+I. Existe, por otro lado, un gran consenso sobre una mejor financiación de las universidades públicas; vamos a trabajar con las CCAA y espero que entre todos hagamos un esfuerzo al respecto.

Queremos, asimismo, generar las condiciones necesarias para la incorporación y consolidación del talento científico. La estabilización laboral de científicas y científicos reduciendo su nivel de temporalidad es, asimismo, una de nuestras máximas prioridades. Incrementar la transferencia de conocimiento del ámbito académico a la industria ocupa un lugar muy destacado en nuestra agenda. Centros de investigación, universidades y empresas deben trabajar juntos para lograr una transferencia de conocimiento ágil y dinámica. Desde el Ministerio vamos a fomentar la colaboración público-privada y a potenciar la transferencia de conocimiento al tejido productivo. Y adoptaremos otra serie de medidas, sobre todo a través del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), con el fin de mejorar la capacidad innovadora de nuestro país. Intensificaremos y reforzaremos la participación de España en los programas y organismos internacionales en los que está presente y apoyaremos e impulsaremos el establecimiento de infraestructuras europeas e internacionales en territorio español. También fortaleceremos las relaciones exteriores a través de la diplomacia científica, siempre en colaboración con el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.

¿Cómo piensa fomentar la I+D+i para que España no quede rezagada en las dos grandes revoluciones del siglo XXI: la tecnológica y la digital?
Apoyar la I+D+I para que sean los investigadores, los emprendedores y la sociedad en su conjunto quienes protagonicen la “revolución” que nos permita ganar mayores cotas de bienestar, competitividad y crecimiento. Lo que desde el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades se puede y se debe hacer es favorecer (y no entorpecer) las iniciativas que surgen tanto en el sector público de investigación y universidades como en las empresas. Es importante trabajar mucho desde el Ministerio por lograr la transición de nuestro modelo de I+D+i, que gestado a mediados y finales de los años ochenta, ha de seguir apostando por su transformación en un mundo en el que la I+D+i se realiza en contextos mucho más abiertos y globales y en grandes redes de colaboración, y que requieren además fuertes inversiones en infraestructuras y equipamiento de última generación. Hay varios aspectos claves, como la mejora en formación y adquisición de habilidades digitales en las que las universidades van a desempeñar un papel fundamental. El Ministerio está igualmente involucrado en los grandes proyectos europeos que tienen como objetivo situar a Europa, y en nuestro caso a España, en las posiciones de liderazgo. Hemos apoyado y participamos de forma destacada en el proyecto Euro HPC dedicado a la informática de alto rendimiento y a la supercomputación como herramientas fundamentales para el desarrollo científico e industrial del país y de Europa. Participamos igualmente en los proyectos europeos más relevantes que hay en este ámbito y que cubren desde la inteligencia artificial a la fabricación avanzada o la medicina personalizada.

¿La innovación es una fuente de riqueza?
La innovación es fuente de riqueza y sobre todo la palanca del bienestar y desarrollo de nuestras sociedades. Con frecuencia se suele considerar la innovación únicamente como fuente de riqueza cuando se asocia a la empresa y a la competitividad de la economía. Esta relación es totalmente cierta, y se pone de relieve a través del crecimiento de la productividad, pero es limitada. Es importante hacer hincapié y destacar que la innovación es bienestar social. La innovación trasciende las nuevas tecnologías, aunque parezca que está ineludiblemente asociada a las mismas. La innovación afecta a la forma en la que se definen las tareas, los contenidos y funciones a desempeñar, la cultura, el consumo… y nuestro comportamiento como sociedad y como individuos. Además, la prosperidad y el bienestar de nuestras sociedades han estado siempre ligados al deseo de explorar y a la búsqueda de soluciones a los grandes retos a los que nos hemos enfrentado. La innovación y el cambio tecnológico no son cuestiones ligadas a un número reducido de grandes visionarios, aunque todos somos capaces de reconocer sus nombres. La innovación es cosa de todos y cada uno de nosotros, de nuestra forma de aprender, aplicar el conocimiento, utilizar el conocimiento generado por otros, y transformarlo en un número infinito de nuevos procesos y productos, totalmente novedosos o que mejoran los existentes. Este proceso creativo, basado en el conocimiento, es fuente de riqueza cuando se difunde, se adopta, se usa y se traslada a un gran número de distintos ámbitos.

¿Cómo debe repartise la participación privada y la pública en este empujón a la innovación?
Cuando hablamos de la innovación como un proceso que ha de traducirse en incrementos de la productividad, nuevos procesos productivos y nuevos productos es indudable que el protagonismo corresponde a las empresas y no al sector público. Sin empresas innovadoras es imposible que el conocimiento generado y sus múltiples aplicaciones alcancen el mercado y por tanto sean fuente de riqueza y de empleo. A las Administraciones y a los gobiernos nos corresponde procurar que el entorno, que incluye desde los permisos de actividad económica a la regulación pasando por las condiciones de contratación o la propia fiscalidad de las actividades económicas, sea un entorno que facilite la creación y el crecimiento de las empresas innovadoras y su internacionalización. Por otra parte, si por organismos públicos la pregunta se refiere a los organismos públicos de investigación no cabe ninguna duda que la transferencia del conocimiento y de los resultados de las investigaciones que desarrollan, así como la colaboración público-privada son elementos esenciales para avanzar en nuestro país hacia una economía basada en la innovación.

¿Tiene previsto algún plan para frenar la fuga de talentos?
 Es muy difícil contabilizarlo, aunque sin duda España ha perdido mucho talento durante la última década. Queremos aumentar el volumen del sistema español de Ciencia, Tecnología e Innovación, fortaleciendo nuestra capacidad investigadora y, como consecuencia, ser capaces de atraer y retener el mejor talento. España tiene que ganar en atractivo, ofrecer oportunidades a nuestros investigadores e investigadoras y conseguir, también, que personal extranjero cualificado quiera venir a trabajar con nosotros.

En las universidades, el problema es de presupuesto, controles, excelencia, …?
Como decía al principio, España cuenta con muy buenas universidades de las que podemos sentirnos muy orgullosos. No obstante, la situación que hemos vivido en los últimos años ha imposibilitado su modernización e internacionalización. Desde los inicios de la crisis, nuestras universidades han sufrido una reducción continuada de los recursos que sustentaban la actividad investigadora y de transferencia de conocimiento. También ha caído de forma importante la inversión en personal y en infraestructuras. Todo ello ha dado lugar a que cada vez les resultara más difícil competir con sus homólogas europeas. Nos hemos comprometido a iniciar el diálogo y la negociación con todos los actores implicados para proponer una nueva Ley de Universidades, de modernización e internacionalización, comprometida con la educación pública y que garantice que ningún talento se malogra por falta de recursos.

 

Apoyado en su moción de censura por el grupo más heterogéneo y dispar de formaciones políticas que nunca un candidato había logrado unir, Pedro Sánchez se enfrenta a la difícil tarea de gobernar en solitario con 84 diputados, el menor respaldo con el que ha contado un presidente del Gobierno. Tendrá la ventaja, eso sí, de que los Presupuestos Generales del Estado para 2018 están casi aprobados a falta solo de un trámite en el Senado muy difícil de parar. Pero los problemas se presentaran cuando quiera sacar adelante otras iniciativas, como ya le ocurría a Mariano Rajoy con sus 134 escaños.

El ya presidente del Gobierno sabe que el consenso se convierte para él en una obligación ineludible: “quiero buscar el consenso y el diálogo, que serán las banderas de mi Gobierno lo que no ha hecho el PP en los últimos sietes años”, y sabe que comienza un periodo complicado cuya duración está por ver.

En realidad, el líder del PSOE ha hecho lo más difícil o lo más fácil, según se mire, llegar a la Moncloa. Ahora el reto será cómo se mantiene y gobierna con cierta tranquilidad algo a lo que deberá contribuir el equipo del que se rodee. Sobre quienes van a formarlo, el líder del PSOE solo ha dado una pista genérica: será paritario. Sobre nombres, nada, al menos a día de hoy. Pero lo que está claro es que quienes acepten la llamada de Sánchez tienen que ser conscientes de que su mandato puede ser breve y que el mayor reto al que se enfrentan es saber cómo gobernar con 84 diputados cuando la mayoría absoluta está en 176. Su Gobierno estará obligado a hacer auténticos malabarismos parlamentarios para lograr que los proyectos que envíe a la Cámara salgan adelante. Pablo Iglesias ya le ha recordado que con 84 diputados no se puede gobernar y le ha pedido que forme “un Gobierno amplio” que les incluya a ellos.

Porque una cosa es construir un frente 'anti Rajoy' y otra ofrecer los votos necesarios para que una ley sea aprobada por el Congreso.

Sin embargo, los próximos meses no tienen por qué suponerle un problema a Pedro Sánchez. Será después del verano, en otoño cuando comience de verdad la tramitación de los Presupuestos para el año que viene y cuando se tenga que enfrentar a las primeras dificultades, dando por descontado que ha conseguido aprobar el techo de gasto.

Con los 134 diputados del PP en contra y posiblemente también los 32 de Ciudadanos, el PSOE tendrá que intentar sostenerse en los mismos grupos que han respaldado su investidura. Se podría dar la circunstancia de que no solo tuviese que trabajar este año con unos Presupuestos aprobados con su voto en contra, sino que tuviera que hacerlo en 2019 también.

Lo que parece tener claro el nuevo jefe del Ejecutivo es que debe ajustarse a los compromisos adquiridos con Europa, que mira con lupa las cuentas públicas y el cumplimiento del déficit. Así que trasladar al exterior una imagen de estabilidad debido al carácter de provisionalidad que marcará su mandato, es algo prioritario.

“Mi Gobierno garantizará la estabilidad”, ha dicho, “frente a las incertidumbres y desafíos inmediatos a los que se enfrenta España…con un programa de estabilidad moderado, realista y de consenso de cuatro puntos: la estabilidad institucional y regeneración democrática, el primero; la estabilidad macroeconómica y presupuestaria, el segundo; la estabilidad social, laboral y medioambiental, el tercero; y la estabilidad territorial como cuarto eje”. Pedro Sánchez quiere conseguir los acuerdos indispensables para ejecutar cambios centrados en la agenda social, siempre “dentro de los márgenes limitados a los que está sujeto el Gobierno en las circunstancias excepcionales en las que nos encontramos”, puntualizó en clara alusión al programa de estabilidad europea que limita el gasto. Entre sus prioridades está impulsar la Ley de Igualdad Salarial e impulsar un Pacto de Rentas que aborde “la dignificación salarial de los trabajadores y las trabajadoras”. Pero, además, Sánchez ha hablado de otras “urgencias sociales” que su Gobierno “no va a omitir ni dilatar”. Entre ellas, se ha comprometido a recuperar el carácter universal de la sanidad pública, “devolviendo a las personas que viven en España la atención sanitaria de la que fueron excluidas” tras la reforma de 2012, y a emprender un plan para reducir las listas de espera en el sistema de dependencia, que actual-mente registran a más de 300.000 personas con derecho a una prestación, que no la reciben.

En este sentido, ha asegurado que desde su Ejecutivo se garantizará la financiación necesaria para el sistema nacional de dependencia que el Gobierno actual debería estar financiando con las autonomías al 50% y que, según ha precisado, son estas últimas “y especialmente las gobernadas por socialistas” quienes estás “manteniendo a pulmón” el sistema.

Por otro lado, ha afirmado que mejorará la eficacia del Estado del bienestar para combatir la pobreza e impulsará la reactivación del diálogo con los agentes sociales, en especial para el desarrollo del pacto de rentas que defienden los sindicatos para “la dignificación salarial de los trabajadores”.

Sánchez se ha comprometido también a impulsar un acuerdo por la financiación autonómica y a recomponer los consensos “rotos” en el Pacto de Toledo para alcanzar un amplio acuerdo sobre la viabilidad del sistema de pensiones.

Se ha mostrado dispuesto a abrir una nueva etapa basada en el acuerdo y superar una etapa en la que, a su juicio, “el Ejecutivo ha dado absolutamente la espalda” al Congreso y ha tenido una actitud de “bloqueo”. Frente a eso, su Gobierno fundamentará su actuación en “medidas que han generado amplios consensos parlamentarios”, entre los que ha mencionado los referentes a la independencia de RTVE, y la eliminación del 'impuesto al Sol'. Hay que recordar que el Parlamento Europeo propuso eliminar este impuesto que pasaría a ser ilegal según las normas de la UE.

Sánchez también se ha comprometido a aprobar una Ley de Transición Energética y Cambio Climático que incentive la inversión en renovables y siente “las bases para la necesaria transición ecológica de nuestra economía“
La legislatura termina de forma oficial a mediados de 2020, pero casi nadie cree que el secretario general del PSOE sea capaz de aguantar dos años en esta situación. La salida sería un adelanto electoral que parece tener ya en su agenda.

Pero tampoco es sencillo. El año que viene está plagado de convocatorias, lo que tampoco ayuda al consenso. En marzo hay comicios en Andalucía, y el entorno de Susana Díaz ya ha dejado claro que no le apetece demasiado que ambas citas coincidan. A finales de mayo hay elecciones municipales en toda España, autonómicos en varias comunidades, forales en el País Vasco y Europeas. Nunca se han hecho al mismo tiempo que unas generales. La tercera opción: elecciones en otoño de 2019. Si fuera así, Sánchez habría aguantado más de un año en la Moncloa.

El personaje y su imagen

Pedro Duque, nacido en Madrid en 1963, es el único español que ha estado en el espacio. Y dos veces. El 29 de octubre de 1998 despegó de Cabo Cañaveral a bordo del transbordador Discovery y permaneció nueve días en el espacio, como responsable de una treintena de experimentos científicos. En 2003, volvió a bordo de una nave rusa Soyuz, y pasó 10 días en la Estación Espacial Internacional.
 
Había acabado ingeniería aeronáutica en 1986 en la Universidad Politécnica de Madrid, con matrícula de honor, y en 1992 fue seleccionado por la Agencia Espacial Europea como astronauta. En 2006 pidió una excedencia para ser presidente ejecutivo de la empresa Deimos Imaging, que en julio de 2009 envió al espacio el primer satélite español de observación de la Tierra, el Deimos-1.

Es un activo defensor de la inversión en ciencia y educación y un duro crítico de las pseudociencias.



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