Nº 1740 lunes 9 de julio de 2018


DESTACADO



Rebelión en el barco mexicano de Antonio del Valle

Por conspirar contra las acciones del Banco Popular

 

 

NL

Mientras el mexicano de ascendencia asturiana, Antonio del Valle, pleitea en Bruselas ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y en España lo investigan en la Audiencia Nacional por sus responsabilidades en el hundimiento del Banco Popular, en México la tropa a la que enroló para invadir la entidad lo lleva a los Juzgados de lo Penal de la capital azteca reclamando que le devuelvan el dinero perdido por la actuación aventurada y supuestamente delictiva del personaje.

A Antonio del Valle se le fue la mano en su asalto al banco al que procedió apoyado por un grupo de grandes empresarios mexicanos de ascendencia española, mayormente asturiana, gallega y vasca. El aprendiz de brujo disparó contra la acción del Popular, para controlarlo al precio más barato posible, con procedimientos arteros y desencadenó un proceso que no pudo controlar. Cundió el pánico, huyeron depositantes y se hundió la acción arrastrando a los compatriotas que le habían confiado su dinero. La lana, como dicen en México.

Antonio del Valle es la cabeza de un clan familiar, un sistema que predomina en el capitalismo mexicano. Él lleva la parte financiera. Tiene cinco hijos: Antonio, quien se ocupa de la parte financiera del grupo, es el presidente honorario del clan. El presidente efectivo es Jaime Ruiz Sacristán, que estuvo al frente de la Bolsa mexicana, primo de Antonio del Valle, que sufre también la persecución judicial  de sus socios.

«Gente muy rica que cuando profundizas te entra el vértigo»

Del Valle, el patriarca, representa no sólo a la familia, sino también a conocidos suyos. «Gente muy rica —nos dice un antiguo consejero del Popular—, que cuando profundizas en sus historiales te entra el vértigo». Están entre las 20 familias más acaudaladas de México; gente mayormente del sector minero: la familia Cosío y Fernando Chico Pardo, entre otros. También participó en el grupo inversor la mujer más rica de México, conocida en todo el país como Mariasun, una contracción de María Asunción, su nombre de pila, cuyo apellido es Aramburuzabala, de procedencia obviamente vasca. Mariasun controla el grupo Modelo, que entre otros negocios sirve su cerveza en todo el mundo.

Del Valle les había convencido de que el Popular era una perita en dulce. Que había una oportunidad de oro para hacerse con el banco, o al menos para hacerse con un pastón. Todos ellos querían diversificar geográficamente los negocios que algunos ya habían hecho instalándose en otros países del continente. Ahora predominaba la idea de entrar en Europa por la puerta de la Madre Patria, que significaba penetrar en la Unión Europea. Y no era mala cosa hacerlo desde un gran banco español.

—Hay una oportunidad que ni de encargo —les dijo el patriarca —. Es el sexto banco español en cifra de negocios, un banco sólido y popular, nunca mejor dicho, que con 80 años de vida ha aguantado los avatares de la atormentada historia de España. ¡Qué os voy a decir a vosotros que no sepáis!

No le costó mucho convencer a sus amigos, mayormente gallegos y asturianos de avanzada edad como él, que habían triunfado en México donde eran una minoría influyente, pero a los que nunca abandonó la nostalgia de sus tierras de origen. Incluso entre quienes formaban la segunda y tercera generación de inmigrantes, como Antonio, nieto de inmigrantes de Cangas de Onís. Los invitados a la operación son los más potentes en distintos sectores, especialmente el de la minería.

 “Habilidades” para comprar periodistas y políticos

Aquel selecto grupo de «gachupines» de alto standing, como se designan en México a los emigrantes e hijos de emigrantes españoles, junto con el término «gallegos» que abarca a los procedentes de cualquier punto de España —gallegos cántabros, gallegos andaluces o gallegos extremeños—, seguía con admiración y regocijo las habilidades mostradas en su larga vida empresarial por Antoñito del Valle, que a la sazón contaba con 78 años y con una fortuna inimaginable.

Era admirable cómo manejaba a la prensa y de qué forma seducía a los políticos y se valía de instituciones religiosas como, primero el Opus Dei y después la Congregación de los Legionarios de Cristo, que le proporcionaron más oportunidades que los miembros de la Obra de Dios.

Del Valle aplicó con éxito en México las técnicas amedrentadoras y chantajistas que después utilizaría en su intento de controlar el Banco Popular. Controlaba el Bital, un banco de 1.500 sucursales, el cuarto de México, hasta el año 2002. Hasta que sus socios se hartaron de su gestión personalista y consiguieron que el Consejo de Administración acordara su despido.

Antonio del Valle se puso como un tigre y se dedicó a distribuir información negativa sobre el banco, al que llevó al borde del abismo. Entonces propuso a sus socios que si le compraban su 20 por ciento a buen precio les dejaba en paz. Pero el banco no tenía fondos suficientes para pagar lo que pedía, así que le abonaron una parte en cash y el resto en base a los activos del banco y al dinero que poseían los socios a título personal.

El escándalo de “Los Pajaritos”

En pleno follón con el Popular cae el escándalo sobre el asturmexicano, al producirse la tragedia de la mina «Pajaritos» que controla a través de Mexichem, un gigante químico que es el mayor productor americano de PVC, un derivado del plástico de múltiples usos, especialmente para tuberías, de las que es el mayor fabricante del mundo.

El 20 de abril de 2016 se produjo un accidente en la mina «Pajaritos», situada en Coatzacoalcos (Veracruz), cuya propiedad comparte con Pemex gracias a una campaña de extorsión. Montado sobre el PVC y aprovechándose de Pemex, la petrolera estatal mexicana, organizó una de sus grandes cacicadas, mostrando su pericia y falta de escrúpulos en el manejo de la prensa, así como su virtuosismo para conseguir complicidades gubernamentales y parlamentarias. Para algo tenía que valerle el dinero que aportó a la campaña electoral, dando la victoria al presidente de la República, Enrique Peña Nieto.

El Parlamento mexicano había aprobado una reforma que se presentó como rompedora del monopolio de Pemex, al liberalizar el vinilo. Antonio, el mayor productor del mundo de tuberías de PVC, como he dicho, ansiaba el etileno que fabricaba Pemex. Así que montó una campaña de prensa por todo lo alto, cuyo argumento fundamental era que Pemex era un pésimo gestor.

La catástrofe que provocó la muerte de 30 mineros podía haber hundido al asturmexicano en plena batalla por el madrileño Edificio Beatriz, pero sirvió, por el contrario, para amedrentar al presidente del Popular.

La tragedia de “Los Pajaritos” había mostrado la soltura con que se movía Del Valle en los pasillos del Palacio Nacional de México, hasta el extremo de que consiguió trasladar sus responsabilidades como dueño de la mina al gobierno de la nación.

Del Valle se empleó a fondo, comprando o amenazando a periodistas conscientes, como me decía un compañero, de que: «Aquí, quien escribe muere». Una técnica que aplicó contra el presidente del Banco Popular, a quien advirtió: «Tú no vas a aguantar la presión, el ataque de la prensa en lo personal y en lo profesional. Te voy a triturar en los medios y en los mercados». El presidente Ron le confesó a un amigo su inquietud: «Cuando un mexicano te dice eso, puede uno esperar cualquier cosa, incluida la escayola de cemento».

Abandonan los más importantes

Antonio se afana en que sus compañeros en la aventura mantengan su inversión reforzando la suya hasta alcanzar el control, pero se producen dos deserciones importantes:  la de María Asunción Aramburuzabala y la de Fernando Chico Pardo, dos pesos pesados de la industria mexicana, las fortunas número 6 y 28 de México, respectivamente.

El abandono de Mariasun fue un rudo golpe para el capitán de la tropa mexicana. Es una de las mujeres más influyentes del país, probablemente la más influyente. Fue la primera dama en acceder a un alto puesto en el Consejo de Administración de la Bolsa mexicana, y es la más rica entre las mujeres con una fortuna estimada en 5.500 millones de dólares. Ocupa la sexta posición en el ranking general de potentados, incluidos los varones.

Mariasun es nieta de Félix Aramburuzabala, un emigrante vizcaíno que creó el Grupo Modelo, el potente cervecero que coloca en todo el mundo la Corona, entre otras marcas famosas.

Es lógico que vendiera sus acciones en el Banco Popular, antes de que Antonio del Valle se metiera en luchas corporativas y usara sus conocidos ardides.

También abandona Fernando Chico Pardo (Ciudad de México, 1952), denominado por la prensa el Warren Buffet mexicano, el 28 en el ranking de potencia de los empresarios del país y uno de los que ascienden con más rapidez en esta lista.

Chico trabajó diez años a la vera de Carlos Slim. Fue la mano derecha financiera en el grupo Carso del hombre más rico del mundo, un puesto que viene alternando con Bill Gates y con Amancio Ortega. Chico abandonó a Slim a finales de los 90, para crear, asociado inicialmente con George Soros, Promecap, un banco de inversión que presume de que en todas las empresas en que ha invertido ha obtenido resultados positivos. La iniciativa más importante de Chico es el Grupo Aeroportuario del Sureste (ASUR), el mayor de México, que opera en nueve aeropuertos nacionales

En busca de apoyos en el Opus Dei

Se dedica Del Valle a perseguir a gente que él creía eran de la Obra, en el banco y fuera del banco. Quería restar fuerza al argumento de que quería sustituir a la Obra de Dios por los Legionarios de Cristo, de los que era un distinguido miembro.

Fue decisiva la “seducción” de Reyes Calderón. Es supernumeraria del Opus y ocupaba en el banco el puesto clave de consejera coordinadora

Se han roto las hostilidades con el presidente, Ángel Ron, y el mexicano, junto a Reyes Calderón, la vallisoletana afincada en Pamplona, empieza a cumplir las amenazas lanzadas por Del Valle al presidente del Popular, en forma de filtraciones a la prensa y apuestas a la baja en la contratación de acciones.

Letales jugadas a corto

Y Del Valle cumple la otra parte de su amenaza, la referente a los mercados, jugando a corto contra las acciones del banco. La CNMV, que abrió una investigación, concluyó el 11 de noviembre de 2016 que el 7,79 por ciento del capital del Banco Popular estaba en manos de fondos especuladores. Y ahí quedó la cosa.

Los medios del Banco de España y de la CNMV son importantes, pero algo limitados. En cambio, la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) y la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) están demostrando una muy loable pericia en la detección de corrupciones y delitos económicos. Ambas  señalaron a Antonio del Valle.

De que el asturmexicano ha utilizado sociedades pantalla, no le cabe ninguna duda a un exdirectivo del Popular, que al autor le merece una confianza nunca defraudada. Le consta a nuestra fuente que Antonio del Valle ha utilizado depositarios o depositarias de valores protegidos por eficaces contrafuegos; entidades que garantizan la opacidad a toda costa.

... y todo El Nuevo Lunes en www.elnuevolunes.es

 

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