Nº 1736 lunes 11 de junio de 2018



EL NUEVO GOBIERNO DE PEDRO SÁNCHEZ


Once de los 17 ministros son mujeres, con Calviño, Montero, Ribera y Valerio como pesos pesados de la gestión económica y una afirmación europeísta

El Gobierno de Sánchez pulveriza el techo de cristal

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La tarea económica del Gobierno recae especialmente en dos pesos pesados: Nadia Calviño, o la ortodoxia presupuestaria, y María Jesús Montero, o la heterodoxia controlada. Ambas tienen un perfil técnico muy definido que, en el caso de la titular de Hacienda, le servirá para gestionar, entre otras tareas, la financiación autonómica, siempre sedienta de recursos y a la espera de reforma, mientras que a la responsable de Economía le será útil para encauzar una de sus principales prioridades: la necesidad de cumplir con la estabilidad presupuestaria

 

Ana Sánchez Arjona

“He contado hasta 6 ministros hombres en el nuevo Gobierno. Espero que estén ahí por su valía, y no por cumplir con la cuota masculina”. Entre sonrisas y buen ambiente, este era uno de los comentarios que se producía, por parte de los asistentes, durante la toma de posesión de la ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño.

Y es que, el Gobierno de España contará por primera vez con más mujeres que hombres. El techo de cristal en la política española ha saltado por los aires con Gabinete socialista en el que Carmen Calvo es vicepresidenta y ministra de Igualdad, y en el que hay mujeres al frente de carteras como Hacienda María Jesús Montero, Industria, Reyes Maroto, Defensa, Margarita Robles o Justicia, Dolores Delgado.

La gestión económica de este Gabinete mayoritariamente femenino recae especialmente en dos pesos pesados. Nadia Calviño, que representa la ortodoxia presupuestaria y que llevará las riendas del Ministerio de Economía mientras las políticas de gasto y de ingresos seguirán en Hacienda. En concreto, bajo el control de María Jesús Montero, la otra parte de este binomio, con una visión más heterodoxa de la economía. Sobre todo si se tiene en cuenta que Montero gestionará la financiación autonómica, que siempre requiere más recursos.

Las dos tienen bajo su tutela las riendas del gasto al que, según los requisitos de Bruselas, deben preservar de aventuras que comprometan el equilibrio pactado.

Aseguraba Calviño durante su toma de posesión en el Ministerio que está orgullosa de formar parte de un Gobierno “estelar” con una agenda “modernizadora, feminista y europea”. Calviño no ha desvelado cuáles serán las principales líneas de trabajo de su departamento. Pero lo que sí se sabe es que tiene en su haber un decenio completo en las instituciones comunitarias. Ha trabajado tanto con Luis de Guindos como con Pedro Solbes. Conoce todos los resortes del Ecofin, ha escudriñado las últimas cuentas de Rajoy en Bruselas y defiende el valor tanto de la liberalización económica como del rigor fiscal. Es decir que no hay mayor garantía que su trayectoria para las dos cuestiones en las que más celo ponen tanto las autoridades

comunitarias como el mercado: el rigor en las cuentas públicas y la liberalización de los mercados para expandir el crecimiento. El Ministerio de Economía y Empresa ha asumido las competencias de telecomunicaciones y tecnología pero no podrá dejar de lado el reto de la privatización de Bankia, cuya valoración en el mercado está por debajo del coste al que fue rescatada en 2012, que podría verse retrasada. El Frob todavía posee el 60,63% de su capital social.

La nueva ministra tiene que defender además unas cuentas que no son suyas y lograr el apoyo de una cámara muy fragmentada. Los PGE de 2018 están en pleno trámite parlamentario. Pedro Sánchez se ha comprometido a mantenerlos y a intentar sacar adelante unas cuentas públicas para 2019 "en tiempo y forma". Los Presupuestos de 2018, que en principio se pensaban aprobar el próximo 19 de junio, incluyen subidas de las pensiones y del salario de los funcionarios, entre otras medidas. También está en el aire es el compromiso que acordado entre el PP y el PNV de una revalorización de las pensiones en 2019 en línea con el IPC.

Para 2019, el acuerdo con Bruselas implica pasar de un supuesto déficit público del 2,2% del PIB este año a un 1,3% según el Programa de Estabilidad 2018-2021. La Comisión Europea no es tan optimista y cree que este año el saldo negativo de las Administraciones Públicas se irá al 2,7% del PIB.

Su pasado en la Comisión Europea es un aval para su gestión ante el Ejecutivo comunitario. "Tomamos nota del compromiso adoptado por el primer ministro Sánchez de no modificar el presupuesto. Ese es un punto importante", señalaba Mina Andreeva, vicejefa de portavoces del Ejecutivo comunitario.

Otro asunto que preocupa en los ámbitos comunitarios es hacia donde pueden transitar las reformas estructurales. En este sentido, Calviño debe dar tranquilidad a los mercados, que han atravesado unas semanas muy convulsas ante la crisis política en Italia, que ha levantado otra vez las dudas sobre el euro. El mismo día que se aprobó la moción de censura, la agencia de calificación de riesgo DBRS aseguraba que considera que el riesgo fiscal en España está "contenido" porque el nuevo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha comprometido a aplicar el proyecto presupuestario.

Nadia Calviño también tendrá que enfrentarse a leyes promovidas por el PP como la ley Hipotecaria y gestionar otras normas que actualmente se tramitan como la Renta Mínima o la modificación del Estatuto de los Trabajadores. Otro asunto pendiente es la reforma de la financiación autonómica y local pero eso es tarea específica de la otra parte del tándem: María Jesús Montero, "La configuración de las cuentas públicas marcan las prioridades de un Gobierno y nos pondremos a ello en breve y seguro que con garantía de éxito", decía en su discurso de toma de posesión  en su discurso. Montero garantizaba que comenzará de inmediato a trabajar "sin perder un minuto" porque "los tiempos apremian".

La titular de Hacienda, que durante los últimos años ha logrado equilibrar de manera evidente las finanzas de la Junta de Andalucía, tiene el difícil reto de cuadrar la nueva financiación autonómica. En su etapa de consejera andaluza, presento un borrador con las líneas básicas de por dónde a su juicio debería ir el nuevo modelo pero la inevitable provisionalidad del Gobierno, la diversidad parlamentaria y la necesidad de contar con el Partido Popular, pueden dan al traste con sus intenciones. Montero lideró la oposición de las comunidades autónoma a la reforma de la financiación autonómica que proponía su antecesor. Según sus cuentas cuando era consejera, las autonomías presentan una infrafinanciación de 16.000 millones una cifra que equivale a cerca del 1,5% del PIB. Ahora se ella misma la que tenga que analizar si puede cumplir con sus propias demandas.

Y es que Montero tiene también la responsabilidad de lograr el equilibrio en las cuentas. Algo que deberá combinar la expansión económica que promueve el programa del PSOE con un recorte del déficit hasta el 2% del PIB y la reducción de la deuda.

Montero ya ha puesto los primeros deberes en el ministerio: preparar los Presupuestos Generales del Estado del año que viene. Una tarea que no va a resultar sencilla. Primero tendrá que hablar con las Comunidades, a quienes debe informar en las próximas semanas del techo de gasto y objetivos de estabilidad para el año que viene. Después tendrá que echar números y, por último centrarse en la búsqueda de apoyos que permitan aprobar las cuentas con 84 diputados.

Apoyado en su moción de censura por el grupo más heterogéneo y dispar de formaciones políticas que nunca un candidato había logrado unir, Pedro Sánchez se enfrenta a la difícil tarea de gobernar en solitario con 84 diputados, el menor respaldo con el que ha contado un presidente del Gobierno. Tendrá la ventaja, eso sí, de que los Presupuestos Generales del Estado para 2018 están casi aprobados a falta solo de un trámite en el Senado muy difícil de parar. Pero los problemas se presentaran cuando quiera sacar adelante otras iniciativas, como ya le ocurría a Mariano Rajoy con sus 134 escaños.

El ya presidente del Gobierno sabe que el consenso se convierte para él en una obligación ineludible: “quiero buscar el consenso y el diálogo, que serán las banderas de mi Gobierno lo que no ha hecho el PP en los últimos sietes años”, y sabe que comienza un periodo complicado cuya duración está por ver.

En realidad, el líder del PSOE ha hecho lo más difícil o lo más fácil, según se mire, llegar a la Moncloa. Ahora el reto será cómo se mantiene y gobierna con cierta tranquilidad algo a lo que deberá contribuir el equipo del que se rodee. Sobre quienes van a formarlo, el líder del PSOE solo ha dado una pista genérica: será paritario. Sobre nombres, nada, al menos a día de hoy. Pero lo que está claro es que quienes acepten la llamada de Sánchez tienen que ser conscientes de que su mandato puede ser breve y que el mayor reto al que se enfrentan es saber cómo gobernar con 84 diputados cuando la mayoría absoluta está en 176. Su Gobierno estará obligado a hacer auténticos malabarismos parlamentarios para lograr que los proyectos que envíe a la Cámara salgan adelante. Pablo Iglesias ya le ha recordado que con 84 diputados no se puede gobernar y le ha pedido que forme “un Gobierno amplio” que les incluya a ellos.

Porque una cosa es construir un frente 'anti Rajoy' y otra ofrecer los votos necesarios para que una ley sea aprobada por el Congreso.

Sin embargo, los próximos meses no tienen por qué suponerle un problema a Pedro Sánchez. Será después del verano, en otoño cuando comience de verdad la tramitación de los Presupuestos para el año que viene y cuando se tenga que enfrentar a las primeras dificultades, dando por descontado que ha conseguido aprobar el techo de gasto.

Con los 134 diputados del PP en contra y posiblemente también los 32 de Ciudadanos, el PSOE tendrá que intentar sostenerse en los mismos grupos que han respaldado su investidura. Se podría dar la circunstancia de que no solo tuviese que trabajar este año con unos Presupuestos aprobados con su voto en contra, sino que tuviera que hacerlo en 2019 también.

Lo que parece tener claro el nuevo jefe del Ejecutivo es que debe ajustarse a los compromisos adquiridos con Europa, que mira con lupa las cuentas públicas y el cumplimiento del déficit. Así que trasladar al exterior una imagen de estabilidad debido al carácter de provisionalidad que marcará su mandato, es algo prioritario.

“Mi Gobierno garantizará la estabilidad”, ha dicho, “frente a las incertidumbres y desafíos inmediatos a los que se enfrenta España…con un programa de estabilidad moderado, realista y de consenso de cuatro puntos: la estabilidad institucional y regeneración democrática, el primero; la estabilidad macroeconómica y presupuestaria, el segundo; la estabilidad social, laboral y medioambiental, el tercero; y la estabilidad territorial como cuarto eje”. Pedro Sánchez quiere conseguir los acuerdos indispensables para ejecutar cambios centrados en la agenda social, siempre “dentro de los márgenes limitados a los que está sujeto el Gobierno en las circunstancias excepcionales en las que nos encontramos”, puntualizó en clara alusión al programa de estabilidad europea que limita el gasto. Entre sus prioridades está impulsar la Ley de Igualdad Salarial e impulsar un Pacto de Rentas que aborde “la dignificación salarial de los trabajadores y las trabajadoras”. Pero, además, Sánchez ha hablado de otras “urgencias sociales” que su Gobierno “no va a omitir ni dilatar”. Entre ellas, se ha comprometido a recuperar el carácter universal de la sanidad pública, “devolviendo a las personas que viven en España la atención sanitaria de la que fueron excluidas” tras la reforma de 2012, y a emprender un plan para reducir las listas de espera en el sistema de dependencia, que actual-mente registran a más de 300.000 personas con derecho a una prestación, que no la reciben.

En este sentido, ha asegurado que desde su Ejecutivo se garantizará la financiación necesaria para el sistema nacional de dependencia que el Gobierno actual debería estar financiando con las autonomías al 50% y que, según ha precisado, son estas últimas “y especialmente las gobernadas por socialistas” quienes estás “manteniendo a pulmón” el sistema.

Por otro lado, ha afirmado que mejorará la eficacia del Estado del bienestar para combatir la pobreza e impulsará la reactivación del diálogo con los agentes sociales, en especial para el desarrollo del pacto de rentas que defienden los sindicatos para “la dignificación salarial de los trabajadores”.

Sánchez se ha comprometido también a impulsar un acuerdo por la financiación autonómica y a recomponer los consensos “rotos” en el Pacto de Toledo para alcanzar un amplio acuerdo sobre la viabilidad del sistema de pensiones.

Se ha mostrado dispuesto a abrir una nueva etapa basada en el acuerdo y superar una etapa en la que, a su juicio, “el Ejecutivo ha dado absolutamente la espalda” al Congreso y ha tenido una actitud de “bloqueo”. Frente a eso, su Gobierno fundamentará su actuación en “medidas que han generado amplios consensos parlamentarios”, entre los que ha mencionado los referentes a la independencia de RTVE, y la eliminación del 'impuesto al Sol'. Hay que recordar que el Parlamento Europeo propuso eliminar este impuesto que pasaría a ser ilegal según las normas de la UE.

Sánchez también se ha comprometido a aprobar una Ley de Transición Energética y Cambio Climático que incentive la inversión en renovables y siente “las bases para la necesaria transición ecológica de nuestra economía“
La legislatura termina de forma oficial a mediados de 2020, pero casi nadie cree que el secretario general del PSOE sea capaz de aguantar dos años en esta situación. La salida sería un adelanto electoral que parece tener ya en su agenda.

Pero tampoco es sencillo. El año que viene está plagado de convocatorias, lo que tampoco ayuda al consenso. En marzo hay comicios en Andalucía, y el entorno de Susana Díaz ya ha dejado claro que no le apetece demasiado que ambas citas coincidan. A finales de mayo hay elecciones municipales en toda España, autonómicos en varias comunidades, forales en el País Vasco y Europeas. Nunca se han hecho al mismo tiempo que unas generales. La tercera opción: elecciones en otoño de 2019. Si fuera así, Sánchez habría aguantado más de un año en la Moncloa.

Bardón y Gualda, dos mujeres más en Hacienda

La primera reunión del Consejo de Ministros presidida por Pedro Sánchez aprobó varios nombramientos de altos cargos, entre ellos secretarios de Estado.

En concreto, a las dos colaboradoras más cercanos de Montero: Inés María Bardón como nueva secretaria de Estado de Hacienda, mientras que la número dos de Presupuestos y Gasto será María José Gualda. Ambas procedentes del equipo que tenía la ministra de Hacienda en la Junta de Andalucía.

Bardón (Sevilla, 1969) era hasta ahora secretaria general de Finanzas y Sostenibilidad de la Junta. Licenciada en Económicas y Empresariales, fue directora general de Gestión Económica y Servicios del Servicio Andaluz de Salud.

Por su parte, Gualda (Córdoba, 1965) era hasta ahora secretaria general de Hacienda de la Junta de Andalucía y ha sido también secretaria general de Planificación y Evaluación Económica, entre otros cargos.



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