Nº 1732 lunes 14 de mayo de 2018


EMPRESAS


Las hermanas Álvarez, con un 60% del capital de su parte y el control del Consejo,
ultiman la batalla final para descabalgar de la Presidencia a su primo, Dimas Gimeno

Guerra fratricida en El Corte Inglés

     

No hay peores guerras que las de familia. La historia empresarial española está plagada de ejemplos. La última en estallar, aunque llevara tempo librándose en la retaguardia de los despachos de la madrileña calle Hermosilla, es la que se libra en la cúpula de El Corte Inglés, una de las empresas más emblemáticas del panorama patrio. El actual presidente, Dimas Gimeno, podría estar viviendo sus últimos días al frente de la compañía si finalmente triunfa la ofensiva que Marta y Cristina Álvarez, hijas adoptivas del fallecido Isidoro Álvarez, han lanzado para descabalgar a su primo del sillón de mando del mayor grupo de distribución de España, que cuenta con 1.400 establecimientos, emplea a 100.000 personas de manera directa y tiene 30.000 proveedores.

Nuria Díaz

La guerra, que lo es en toda regla, tiene dos bandos y por el momento parece que el de las hermanas Álvarez cuenta con más efectivos. De una parte, controlan el capital. Dimas Gimeno junto a su madre, María Antonia Álvarez, y su tío César Álvarez posee el 31% de IASA, equivalente al 7% de El Corte Inglés de manera indirecta, mientras que sus primas controlan el 69% de IASA, sociedad de cartera que, a su vez, posee el 22% de las acciones del grupo, por lo que su participación en esta equivale al 15% del total de El Corte Inglés.

En segundo lugar, tienen más apoyos en el consejo, donde tendrían mayoría. Suman, según fuentes del sector, los apoyos de la Fundación Areces, primer accionista del grupo, con un 37,39%; de Iasa, que suma otro 22%, y de Cartera Mancor, de la familia García Miranda, que tiene un 7% y está resprestada por una de las hias, Paloma García. De hecho, es de  dentro del consejo de donde ha salido la última ofensiva. El pasado 4 de mayo el grupo de los cuatro consejeros ejecutivos -los dos consejeros delegados, Víctor del Pozo y Jesús Nuño de la Rosa, y los veteranos Carlos Martínez Echevarría y Florencio Lasaga, presidente de la Fundación Ramón Areces- solicitaban al presidente de la empresa, Dimas Gimeno, que convoque un consejo extraordinario.

Gimeno, según los estatutos de la empresa y al ser una petición de más de un tercio de los integrantes del consejo, tiene 30 días para fijar fecha, para convocarlo. Como tarde, el 5 de junio. Si no, el día siguiente será el propio consejo el que lo fije.  En todo caso, sería para después del 30 de mayo, fecha prevista para un consejo ordinario para estudiar las cuentas del grupo en 2017.

a guerra parece decantada pero no está ganada. Ahora, según fuentes del sector, y manejando el calendario, se abren tres posibilidades. La primera, que se incluya finalmente en el orden del día del consejo del 30 de mayo el relevo, en su caso, del presidente. La segunda, que se llegue hasta ese consejo de administración extraordinario para el que álos plazos de convocatoria ya han empezado a correr. Y la tercera, que el propio Gimeno, consciente de lo difícil que tiene ‘ganar’ cualquier votación porque está en minoría, decidiera negociar su salida ‘voluntaria’. Una opción que según todas las fuentes consultadas depende de dos cosas.

Un caballero blanco...

En primer lugar, de si recibiera algún nuevo apoyo que aún no haya tomado partido. Estamos hablando del jeque catarí Sheikh Hamad Bin Jassim Bin Jaber Al Thani. El inversor árabe poseerá al menos el 10% de la empresa en julio después de inyectar 1.000 millones de euros en 2015. El porcentaje podría ascender hasta el 14% de cumplirse varias cláusulas del contrato firmado hace tres años. Hasta el momento el inversor árabe se había mantenido neutral, pero estas fuentes aseguran que podría haber contactos. Al fin y al cabo, su entrada en el accionariado de El Corte Inglés estuvo impulsada por Gimeno, y de hecho marcó para muchos el principio de una guerra familiar que se ha mantenido durante mucho tiempo con sordina, y que trascendió cuando el octubre del año pasado las hermanas Álvarez, con apoyo del consejo, impulsaron el nombramientos de dos consejeros delegados, Víctor del Pozo y Jesús Nuño de la Rosa, dos nombres de su confianza.

Otras fuentes fechan el inicio de las hostilidades mucho antes,con otra presidencia, la de la Fundación Areces de trasfondo. Gimeno se postuló con el argumento de que siempre el presidente de El Corte Inglés lo era también de la Fundación. Las hermanas Álvarez, por su parte, quisieron hacer valer su posición como principales accionistas, y al final el conflicto se zanjó con el nombramiento dl histórico Florencio Lasaga , mientras Marta y Cristina se incorporaban al patronato. una crisis que, visto lo visto, se cerró en falso.

...Un puñado de millones...

El segundo factor en juego para que Gimeno acabe dejando el sillón, es el precio al que sus primas le compren su participación y su salida. En la valoración de sus acciones está la clave. Y no es asunto fácil porque al no cotizar en Bolsa, el valor de la compañía siempre ha sido un asunto polémico. En 2013 se hizo una valoración, no oficial, de su patrimonio inmobiliario que cifró en unos 16.000 millones de euros sus activos.  Dos años después, el 10% que compró el jeque catarí  se valoró en 1.000 millones de euros, lo que deja la valoración total del grupo del triángulo verde en unos 10.000 millones. Esta es la valoración que se baraja ahora, pero que las hermanas Álvarez considerarían sobrevalorada.

...Y un sillón

La operación de destitución de Gimeno, tiene además otra incógnita: quién ocupará el sillón de presidente . Algunas fuentes señalan que la propia Marta Álvarez podría ser quien se sentara en la cabecera de la mesa del consejo de administración. Otro de los nombres que se barajan es el del único consejero independiente del grupo, Manuel Pizarro, que hasta ahora se ha manteniendo neutral y que, incluso, señalan algunas fuentes, habra rechazado el ofrecimiento oficioso de las hermanas. . El expresidente de Endesa, que fichó por el gigante de los grandes almacenes en julio de 2014, como adjunto a la presidencia, apenas dos meses ante del fallecimiento de Isidoro Álvarez. En cualquier caso, su cargo sería no ejecutivo, dejando la responsabilidad sobre la gestión a los actuales consejeros delegados, Del Pozo y De la Rosa.

Esta es una guerra familiar que se libra en los despachos de la calle Hermosilla, pero tambén en los juzgados, donde la madre de Dimas Gimeno, Maria Antonia Álvarez, y el tio, César Álvarez, han cruzado varias demandas con las hijas de Isidoro a cuenta de la herencia.

Y además, se ha recrudecido justo en el momento en que más daño les hace la competnc’a de los gigantes de Internet, como Amazon. El Corte Inglés, el mayor grupo de distribución, que cuenta con 1.400 establecimientos, emplea a 100.000 personas directas y tiene 30.000 proveedores. Un grupo que aporta 25.000 millones a la economía española, el 2,4% del PIB.

Cuestión de dinero, cuestión de estilos

“Es una cuestión de dinero, de poder, pero también de estategia empresarial”-señala una fuente. El estilo de Gimeno -licenciado en Derecho y con máster MBA, artífice de la expansión del negocio en Portugal- es para algunos “demasiado moderno”. Moderno a la manera que disgusta en las empresas familiares: abriendo la puerta a socios de fuera y a los mercados de capitales.
El actual presidente quiere seguir con la hoja de ruta que, de hecho marcó su tío Isidoro Álvarez en los últimos tiempos con miras a modernizar los órganos de gestión de la compañía, el consejo de administración y el Patronato de la Fundación Ramón Areces y profesionalizar la gestión con miras a una posible salida a Bolsa. El pasado mes de enero, la compañía cerraba la refinanciación de su deuda. El gigante del comercio suscribia un contrato con tres grandes bancos por un importe máximo de hasta 3.650 millones que, según la compañía, supone "un hito financiero en la historia de los grandes almacenes, asegura una financiación estable, con menor coste, mayores plazos y eliminando garantías". Además, se acordó una emisión de 1.200 millones antes de verano que, por el momento, y mientras no esten cerradas las cuentas no se pondrá en marcha.

Hace solo unos días, en una ponencia en el World Retail Congress, celebrado en Madrid, y con el aliento de Amazon en el cogote, Gimeno señalaba que “tenemos que prepararnos para los cambios y adaptarnos rápidamente". No todos lo creen.


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