Nº 1728 lunes 16 de abril de 2018
DESTACADO

 

El gobernador del Banco de España se contradice y  hace la ‘autocrítica’ al Gobierno

El caso del Banco Popular entra en la fase del arrepentimiento

                                    Luis María Linde

■ N. L.

Mientras la Justicia camina lentamente en el duro tajo de repartir responsabilidades penales entre los gestores, los responsables públicos de España y de la Comisión Europea entran en la fase de los arrepentimientos, salpicada con desplazamientos de culpa hacia el colega.
El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, hizo el pasado  martes en el Congreso de los Diputados ligera autocrítica propia, hacia dentro del Banco de España, y más severa dirigida hacia arriba: hacia el Gobierno.

El Gobierno falseó la situación del Popular

El gobernador, en la que fue quizás su penúltima comparecencia parlamentaria antes de que acabe su mandato el 8 de junio, reconoció que, a posteriori, hubiera sido aconsejable rescatar a Banco Popular en 2012, cuando la Unión Europea puso sobre la mesa hasta 100.000 millones de euros para financiar la liquidación y reestructuración de las cajas de ahorros.

“Fue una mala decisión –sentenció– no incluir a Popular en 2012. Esto se sabe ahora, pero entonces nos parecía bien que no lo hiciera porque suponía un ahorro en el gasto del préstamo europeo”.

El arrepentimiento es muy cristiano, pero como dice un refrán castellano: “Muerto el burro, la cebada al rabo”.

Con estas palabras daba la razón a las insinuaciones de Manolo Conthe, el ex de la CNMV, sin citarlo, quien sostenía la complicidad del Gobierno para no cantar la gallina, como se dice castizamente. Obviamente, Conthe, más académico que nosotros, no hizo mención a ningún ave de corral. Sus palabras fueron las siguientes:

“Cuando el Popular rehusó en 2012 cualquier ayuda pública del FROB, el banco probablemente persiguió no sólo el interés de sus gestores, sino también el del conjunto de la banca privada española y del propio Gobierno, que pudieron argumentar que el problema de solvencia de las entidades de crédito se limitaba a las cajas de ahorros y no alcanzaba a los bancos privados, todos muy solventes. Y que quizás por parecido motivo, el banco tampoco quiso traspasar activos inmobiliarios dudosos a la Sareb”.

O sea, dicho en cristiano, Conthe denunciaba que el Gobierno había maquillado la verdadera situación del Banco Popular para sacar pecho con la buena salud de nuestros bancos.

Si el Popular hubiera sido rescatado habrían pasado automáticamente sus ladrillos tóxicos a la Sareb, con lo que el Popular hubiera resuelto su mayor problema evitando soluciones a la desesperada.

Discrepancias con el BCE

Se disculpaba Linde en la sesión del martes asegurando que si el Banco de España no aportó más liquidez al Popular fue por que el Banco Central Europeo (BCE) no se lo permitió. Ello contradice lo que aseguran fuentes del BCE y lo que había sostenido el gobernador en otra comparecencia parlamentaria en la que, sin citarlo, naturalmente, rebatía los argumentos de su ministro en su decisión de acabar con un mandoble con el sexto banco del país.

“El banco —declaró entonces— fue solvente hasta 48 horas antes de su caída”; es decir, hasta el 5 de junio de 2017.  Recordó el gobernador que el día 7 fue declarado “inviable” por el Banco Central Europeo, expropiado por el Mecanismo Europeo de Supervisión y vendido por un euro al Banco Santander. Y resaltó: “Dos días antes aún recibía del Banco de España ayuda de emergencia, que sólo es posible conceder si cumple los requisitos de solvencia”.

No debería hablarse del ministro del gobernador si uno tomara en serio la autonomía del Banco de España, pero a nadie se le oculta que el Banco es tratado por los sucesivos ministros del ramo como una dirección general más del departamento.

La afirmación de que el BCE no le dejó prestarle más dinero al Popular contradice las declaraciones que, según publicó El Confidencial el pasado 3 de marzo, hiciera el consejero del BCE –ahora compañero de pupitre de Luis de Guindos en Fráncfort– Yves Mersch​, responsabilizando al supervisor español de gestionar la asistencia de liquidez de emergencia. Mersch también ha negado que el banco central tenga que proporcionar liquidez en el futuro a entidades en resolución, como le ha pedido la presidenta de la JUR (Junta Única de Resolución), Elke König.

Quien desde luego no hará autocrítica será Luis de Guindos ni mucho menos Mariano Rajoy, que fue quien tomó la decisión final de acabar con un banco con problemas pero solvente al que le hicieron la autopsia en vivo.

 

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