Nº 1719 lunes 12 de febrero de 2018
DESTACADO

 

Tiene a favor la escasa presencia de españoles y en contra que es un político y que no es mujer

Luis de Guindos, en su segundo asalto a un sillón europeo


  

El ministro asegura que cuenta con la mayoría reforzada del Consejo Europeo pero su seguridad no es absoluta cuando no está dispuesto a dejar el ministerio hasta el mismísimo momento en que dicho Consejo Europeo, integrado por los jefes de Estado y Gobierno, decida la cuestión en su reunión del 22 y 23 de marzo. Entonces podrá abandonar el ministerio con nostalgia pero consolado por un alto puesto muy bien remunerado durante ocho años.

■ N. L.

El persistente empeño de Luis de Guindos por hacerse con un sillón europeo se enfrenta con una resistencia no menos pertinaz de la Comisión Europea. Lo intentó en 2015 a bombo y platillo para presidir el Eurogrupo asumiendo el riesgo al fracaso, pero no pudo con Jeroen Dijsselbloem.  Y no lo intentó de nuevo cuando hace unos días concluyó el mandato del holandés, cediendo el paso al portugués Mario Centeno, una cortesía que le asegura el apoyo de Portugal a lo que ahora opta: la Vicepresidencia del Banco Central Europeo.

El ministro asegura que cuenta con la mayoría reforzada del Consejo Europeo pero su seguridad no es absoluta cuando no está dispuesto a dejar el ministerio hasta el mismísimo momento en que dicho Consejo Europeo, integrado por los jefes de Estado y Gobierno, decida la cuestión en su reunión del 22 y 23 de marzo. Entonces podrá abandonar el ministerio con nostalgia pero consolado por un alto puesto muy bien remunerado durante ocho años.

Sánchez, en contra, y el socialista portugués Costa, a favor


Curiosamente De Guindos, un liberal amado ideológicamente por Ciudadanos, cuenta con el gobierno de izquierdas portugués pero no con el PSOE español. Pedro Sánchez ha roto la convención de que la leal oposición apoye al Gobierno de turno cuando se trate de conseguir un puesto internacional para un español. A veces esta convención no siempre sale bien, como cuando Zapatero apoyó la candidatura de Rodrigo Rato para la dirección del Fondo Monetario Internacional (FMI) con resultado desastroso.
Luis de Guindos cuenta con un argumento de fondo respetable: que España apenas desempeña puestos de alta responsabilidad, en Bruselas o en Fráncfort, desde que gobierna Mariano Rajoy. Ni en Bruselas, ni en Fráncfort  ni en ninguna otra sede relevante del mundo mundial. Menos que Portugal. Tiene, sin embargo, en contra ser un político y no ser mujer.

Pudo comprobar hasta qué punto manda Merkel

Desde que Luis de Guindos fuera nombrado ministro, en las Navidades de 2012, ha ido preparándose el terreno para poder acceder, cuando dejara de serlo,  a un puesto en las instituciones financieras europeas. Y también, es justo decirlo, se ha esforzado para que mientras él continuara en el Gobierno lo consiguiera algún español. 

Al mes de entrar en el ministerio de la plaza de Cuzco se reunió en Davos con Wolfgang Schäuble, a la sazón ministro de Finanzas alemán, para instarle en que fuera un español, concretamente Antonio Sáinz de Vicuña, director del Servicio Jurídico del BCE, quien sucediera a José Manuel González-Páramo en el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE). Schäuble le dijo que nones, a pesar  de que, al parecer, De Guindos había conseguido el apoyo de 27 de los 28 jefes de Estado o de Gobierno que componen el Consejo Europeo. El ministro alemán le aclaró que su candidato era Yves Mersch, entonces gobernador del banco central de Luxemburgo.

Luis de Guindos constató lo que saben muy bien los que trabajan en la Comisión Europea: que quien manda en sus órganos fundamentales no son ni el presidente de la Comisión, ni sus comisarios, ni el presidente del Eurogrupo, ni el del Banco Central Europeo, sino la señora Merkel, en aquel momento a través de su ministro de Finanzas.

De Guindos atribuyó la negativa de la canciller alemana a su disgusto con José Luis Rodríguez Zapatero, una forma de desplazar hacia el caído la debilidad o a la inhibición de Rajoy. A pesar de la mayoría absoluta de la que disfrutaba entonces y de haber mostrado una reverencia genuflexa ante la poderosa dama como la que observaba José María Aznar ante el presidente Bush.  También pudo detectar que existe una especie de código no escrito en la Comisión de evitar la presencia de políticos en las instituciones aludidas. Se prefiere a exgobernadores de bancos centrales como el irlandés Philip Lane, que le disputa el puesto.

De Guindos cuenta con la promesa que le hizo Schaüble de que la primera vacante en el BCE sería para España. Desgraciadamente, Schaüble ya no gobierna las finanzas alemanas y es “sólo” el presidente del Bundestag, el Parlamento alemán. Y, por otro lado, el “gobierno secreto”  de Europa sigue prefiriendo un gobernador de banco central  como el que ostenta el irlandés a un ministro, pues prefiere mantener la falsa idea de que mandan los técnicos.

Ver tambien el tema de portada:
De Guindos aventaja a Lane en su carrera a Fráncfort
El irlandés es el favorito del BCE por su perfil técnico pero el español tiene el apoyo decisivo de Francia y Alemania por su gestión económica


Volver