Nº 1703 lunes 9 de octubre de 2017


FINANZAS


                      El Sabadell y Caixabank se van de Cataluña

El banco que dirige Oliu se muda a Alicante y el que preside Gual, a Valencia,tras el decreto ‘exprés’ del Gobierno

                                 

La alarma social ante la posibilidad de una declaración unilateral de independencia, el pánico de los ahorradores y el castigo en Bolsa han empujado a Banco Sabadell y a Caixabank a trasladar, más de un siglo después de su fundación, su sede social fuera de Cataluña. Una decisión histórica provocada por las consecuencias que tendría para estas entidades y sus clientes estar fuera del paraguas europeo. El banco que preside Josep Oliu fue el primero en decir que abandonaba Sabadell por Alicante, al contar con un centro operativo procedente de la absorbida CAM. Caixabank se ha decantado también por un territorio neutral, Valencia, después de que el Gobierno le allanase el camino con un decreto. Ninguna ha elegido Madrid, más políticamente incorrecta, aunque es en la que más crece el negocio y por la que más apuestan. Y es que la estrategia de Caixabank y Sabadell de reducir su exposición a Cataluña y ampliarla en la capital viene de lejos.

■ Esmeralda Gayán

"La decisión sigue en manos de la empresa, del consejo de administración", decía Luis de Guindos, ministro de Economía, apenas dos horas antes de que Caixabank aprobase cambiar su sede social a Valencia. Sólo le faltó decir al ministro un “pero nosotros se lo hemos puesto fácil”.

Menos de 24 horas después de que se conociera que el banco presidido por Josep Oliu cambiaba Sabadell por Alicante, el Ejecutivo aprobaba un decreto, según reconocía el propio Guindos, a la petición "de grupos empresariales”, por no decir a petición de Caixabank, según dicen las buenas lenguas del sector financiero. El banco que lidera Jordi Gual necesitaba un cambio legal, ya que sus estatutos no permitían el cambio de sede social con un mero acuerdo del consejo de administración, sino q e debía convocar a la junta de accionistas para tomar una decisión de estas características.

El proceso iba a conllevar a la entidad en torno a un mes. Pero no había tiempo, por los problemas que la situación estaba generando esta ante inversores y ahorradores, así que el Gobierno le ha hecho el trabajo, y gracias a un decreto “exprés” a medida, le ha facilitado el traslado, en este caso a Palma de Mallorca.

CaixaBank, por tanto, ha necesitado la colaboración del Gobierno para hacer un cambio acelerado de sede. Y éste, gustosamente, les ha tendido la mano. "No obstaculizaremos ninguna medida que vaya en línea con garantizar los depósitos de los ahorradores", dijeron los populares. También el PSOE fue informado y declaró su apoyo al Ejecutivo en este punto.

El decreto trata de matizar el artículo 285 del Texto Refundido  de la Ley de Sociedades de Capital, "mediante una aclaración de su contenido, para así facilitar su aplicación". Es la segunda vez que se cambia esa norma para hacer fácil la salida de empresas hacia otra comunidad. Hasta 2015, para cambiar el domicilio social de una compañía más allá del término municipal era necesario que la decisión fuera aprobada por los accionistas.

Sin embargo, tras la reforma de la Ley de ese año, el legislador daba esa prerrogativa al consejo de administración, que podía tomar la decisión sin el visto bueno de los accionistas. Así lo decía en su artículo 285: "Salvo disposición contraria de los estatutos, el órgano de administración será competente para cambiar el domicilio social dentro del territorio nacional". El problema es que los estatutos de Caixabank sí decían que una decisión así requería de la convocatoria de la junta.

Pero la entidad no podía permitirse quedarse fuera del Eurosistema ni bajo el paraguas del Banco Central Europeo (BCE) y la Autoridad Bancaria Europea (EBA), algo que podría suceder en caso de una hipotética independencia de Cataluña.

Es esa pertenencia al BCE la que permite a todos los bancos, incluidos los catalanes, acceder a la liquidez en euros y el sistema de garantía de depósitos, el Fondo de Garantía de Depósitos.

Otra razón que se esgrimió, en este caso por el Sabadell, es que solo de esta manera podía competir en igualdad de condiciones con el resto de entidades financieras españolas. Algo que ahora no podían hacer al estar bajo la lupa de los inversores internacionales por los riesgos que entrañaba tener la sede social en Cataluña.

Y Madrid, ¿por qué no?

Tanto el Sabadell como Caixabank son conscientes de que su negocio sufrirá en Cataluña por esta decisión, que ya ha provocado rechazo político en su comunidad de origen. Pero también saben que hubiera sido mucho peor si hubieran elegido Madrid como cuartel general.

A pesar de que la cúpula del Sabadell barajó las opciones de Madrid y Oviedo como posibles ubicaciones para los cuarteles generales del banco, finalmente, se optó por Alicante. Allí la entidad tiene ya una sede operativa con el sistema informático completamente integrado y la dirección de algunas áreas, como la inmobiliaria Solvia y la de marketing. 

Los máximos responsables del banco explicaron que la salida de Cataluña era "decisión empresarial, no política", es decir, que no debía entenderse como un ataque a la Generalitat ni a los catalanes. Hay que recordar que el banco que lidera Oliu cuenta con el 22,64% de sus sucursales en Cataluña, de las 2.548 que tiene repartidas por el territorio nacional. "Se busca transmitir tranquilidad y eliminar las incertidumbres que existen ahora", señalaron fuentes internas del Sabadell.

Por su parte, Caixabank parecía en un principio que iba a trasladarse a Palma de Mallorca por formar parte de su zona de origen, ya que en 1904 se fundó la entidad como Caja de Ahorros y Pensiones de Cataluña y Baleares. Además, las islas están dentro del ámbito cultural y lingüístico catalán. Finalmente, ha sido Valencia la afortunada.

Desde la entidad más grande de Cataluña se insiste en que el traslado de la sede no comporta cambios en su operativa ni afecta a su sede en Barcelona, tampoco a sus empleados. CaixaBank cuenta con alrededor del 25% del negocio en la región.

Sin embargo, curiosamente, no es un banco catalán el que cuenta con un mayor porcentaje de oficinas en Cataluña sobre el total de su red en España, sino BBVA, que tiene 930 sucursales en la región, el 30% de su red total, que asciende a 3.086 sucursales,frente a las 1.300 oficinas de Caixabank,  el 26% de las 5.027 de toda España.

 

El éxodo disimulado de los bancos catalanes a la capital española

El salto de la banca catalana a Madrid no viene de ahora, aunque ni Caixabank ni el Sabadell alardeen de ello, por decoro ante sus clientes catalanes.

Hace ya tiempo que Caixabank y Sabadell llevan apostando por el centro de la Península mientras mengua su negocio en Cataluña.

Fue a mediados de los 90, cuando un Isidre Fainé vestido de chulapo aparecía en la portada de Actualidad Económica, como si de un madrileño de toda la vida se tratara, en las fiestas patronales de Madrid. El motivo, explicaba la revista, era que La Caixa había decidido plantarle cara a la entonces Caja Madrid hasta el punto de tener más oficinas que la caja de ahorros madrileña en su propio mercado natural.
Desde entonces, el grupo que Fainé deja en herencia a su sucesor y actual presidente de Caixabank, Jordi Gual, apostó por multiplicar su presencia en la capital española, hasta convertirse en el primer banco del mercado ibérico, incluido Portugal, tras la compra de BPI.  Con una base de 13,8 millones de clientes, Caixabank es el banco principal para uno de cada cuatro clientes minoristas en España.

Menos riesgos

Si uno revisa sus últimos informes anuales, concretamente, en los capítulos dedicados a la distribución de la concentración de riesgos por comunidades autónomas, verá que hay una disminución de la apuesta de Caixabank y Sabadell por la región que les vio nacer frente a una apuesta por Madrid

El banco que preside Josep Oliu ha reducido su exposición a las empresas catalanas desde los 18.680 millones de diciembre de 2015 a los 15.452 millones de un año después. Es decir, elimina un 20% de su exposición a las empresas radicadas en la comunidad secesionista. Sin embargo, en el mismo período, aumenta su exposición a las empresas madrileñas desde los 8.052 a los 12.409 millones, nada menos que un 54%.

La red de oficinas también refleja esta apuesta por Madrid frente a Barcelona. Mientras en la capital española se mantiene prácticamente estable, al reducir sólo 8 oficinas en el último año en Cataluña el ajuste de oficinas es significativo, al pasar de 674 sucursales a 638 un ejercicio después.

En el caso de Caixabank, también ha reducido visiblemente su exposición a Cataluña. Así, en el segmento de empresas, ésta cae un 9,4% en el último año, mientras que en el mismo periodo amplía sus riesgos a las empresas de Madrid en el mismo porcentaje, pero en positivo.

 

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