Nº 1679 lunes 20 de marzo de 2017
DESTACADO

La CNMV ha crecido en el escándalo: Gescartera, ‘dossier’ sobre FG y ahora, Bankia

Los supervisores financieros, en el banquillo

 


La CNMV es la sala de control del mercado de capitales. Por su moderno edificio Edisson en la calle madrileña del mismo
nombre pasan todas las empresas cotizadas o que quieren serlo

■ N. L.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que como regulador y supervisor debiera desempeñar una función esencial para el juego limpio del mercado financiero, no ha disfrutado de un momento de tranquilidad desde su creación. Ha estado casi siempre bajo sospecha sin conseguir el sereno prestigio de sus homólogos europeos.

Ahora está de nuevo en la picota, por la imputación en el escándalo Bankia de Julio Segura y Fernando Restoy, que fueron sus presidente y vicepresidente, respectivamente, en los tiempos de Zapatero. El nombramiento de su actual presidente, Sebastián Albella, no ha devuelto a la institución la credibilidad precisa. No está en cuestión ni su honestidad personal ni sus capacidades técnicas, pero no deja de ser uno de los personajes que desde su despacho de abogado ha estado hasta ahora en la otra parte del mostrador. Ha sido, como él mismo reconoció, una puerta giratoria al revés: del manejo privado al cargo público.

Una historia salpicada de escándalos
La CNMV es la sala de control del mercado de capitales. Por su moderno edificio Edison en la calle madrileña del mismo nombre pasan todas las empresas cotizadas o que quieren serlo, autoriza los prospectos de las ampliaciones de capital; regula las ofertas públicas de adquisición de empresas (OPA) o las de exclusión, decide si hay que suspender la cotización de una compañía y cualquier incidencia que las cotizadas deben comunicar como hecho relevante: nombramientos de directivos, los accionistas más importantes, o la compra o venta de acciones por parte de los directivos, la información privilegiada, el “Arbitraje Regulatorio”, eufemismo utilizado en los vigilantes euro­peos de los mercados financieros para designar competencia desleal.
La CNMV, por la que han pasado asuntos muy polémicos como el caso Gescartera, las plusvalías obtenidas por Juan Villalonga, expresidente de Telefónica, por beneficiarse de  información privilegiada, o las irregularidades denunciadas por Merril Lynch en la compra de la sociedad de valores  del actual presidente del BBVA, Francisco González, entre otros, ha tenido una historia salpicada de escándalos.
Algunos presidentes salieron escaldados, como Pilar Valiente (2000-2001), que dimitió por el fraude de la agencia de valores Gescartera; como Luis Ramallo, también imputadio en este asunto. Otros salieron de la casa en el fragor del escándalo, como Manuel Conthe, que denunció las injerencias del vicepresidente de la entidad, Carlos  Arenillas, a quien acusó de formar parte de la correa de transmisión que partía de Miguel Sebastián, el entonces director de la Oficina Económica de Zapatero. 
La causa de la pelea que terminó con la dimisión de Conthe fue la discrepancia con varios consejeros sobre incoar o no expediente de sanción a Acciona y a Enel por irrumpir de ‘forma irregular’ en la pugna por Endesa, así como el caso FG, que provocó la lucha fratricida entre el presidente Conthe y el vicepresidente Arenillas.

El dossier contra FG provocó la lucha fratricida
Manuel Conthe aseguró que Arenillas le quiso enseñar el dossier sobre las maniobras del presidente del BBVA en la venta de su sociedad de valores. “Creo recordar –relató Conthe– que me dijo [Arenillas] que había ido en el coche oficial suyo, como vicepresidente, a La Moncloa y que en el curso de ese acto le habían dado ese dossier”. Y añadió que Arenillas le reveló que ese dossier lo tenía entonces, en enero de 2005, la cadena SER, que pensaba presentarlo en el registro de la CNMV. A Conthe le pareció que esa información podía dañar la imagen del presidente de uno de los mayores bancos.
Pero el asunto siguió coleando: el 20 de aquel mes de enero de 2005, Conthe y Arenillas habían tomado declaración al expresidente del organismo, Juan Fernández-Armesto, quien había sido abogado de Francisco González, FG, presidente del BBVA, en el caso de las supuestas “irregularidades contables” de la adquisición de FG Valores.

Pedro Solbes, a la sazón ministro de Hacienda, había declarado que “cualquier irregularidad que se cometiera en la venta de la sociedad en 1996 es responsabilidad del equipo directivo de la CNMV del citado año”. O sea, de Armesto y Ramallo.

¿Donde están los papeles desaparecidos?
Lo que intentaba averiguar Arenillas era dónde estaban los documentos de las denuncias que interpuso Merrill Lynch sobre la operación, que habían desaparecido. Dichos documentos desaparecieron en la medianoche del sábado 12 de febrero  cuando ardió la Torre Windsor, donde estaban depositados.
La cadena SER, receptora de filtraciones y convertida en una especie de acusadora privada, se extendió en detalles sobre el asunto: las manifestaciones a la CNMV del jefe del Negociado de Sujetos de Mercado, a quien el banco de inversión americano envió las denuncias de “irregularidades contables”. Según las fuentes citadas por la cadena SER, el responsable admitió haber cursado las denuncias sobre un “descubierto contable de 800 millones” aludiendo a las cartas desaparecidas de Merril Lynch en las que se describía “un esquema de ocultación sobre las irregularidades contables” en las cuentas de la sociedad de Francisco González.

En el despacho de FG en Argentaria
También informaba de que la primera reunión que tuvo con los responsables del banco americano se produjo en el despacho personal de Francisco González en Argentaria, en el paseo de Recoletos. Aludía la emisora a fuentes de la Comisión, que aseguraban lo “insólito” de que un funcionario del regulador realizara dichas gestiones en el despacho de una de las partes.
La CNMV tomó también declaración al responsable de la operación por parte de Merrill Lynch. Según este testimonio, al encuentro en el despacho de Francisco González acudió –en calidad de abogado de FG Valores– Juan Fernández-Armesto, quien poco después fue nombrado por el Gobierno del PP presidente de la CNMV. Este dossier sería utilizado en el intento de Luis del Rivero, con el beneplácito de Miguel Sebastián y Zapatero, de hacerse con el control del BBVA.
Otro problema de la CNMV es que a diferencia de lo que ocurre en su colega, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que  publica la apertura de los expedientes que abre, que sirven para que los demás vean pelar las barbas del vecino, en la de Valores sólo se publican cuando las conclusiones son firmes, a veces cinco o seis
años después del inicio de la investigación. Ahora la investigación recae en los tribunales de justicia, que ha puesto también su ojo en la actuación del otro gran supervisor de los mercados financieros, el Banco de España.
En efecto, la semana pasada el juez Fernando Andreu de la Audiencia Nacional ha imputado al anterior gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO) y al subgobernador de entonces Fernando Restoy por las presuntas irregularidades de la salida a Bolsa de Bankia.
Los grandes supervisores se encuentran mano a mano en el banquillo.